Relaciones comerciales con África: la relación entre los recursos naturales y las armas

21 02 2012

Fuente: el-mundo.net

¿Por qué África teniendo tantos recursos naturales sigue siendo un país tan pobre? La explotación de los recursos naturales en África es un problema pero no solo por la los medios sino también por la desviación de los fondos que van dirigidos a la financiación de conflictos armados, especialmente a la comercialización de armas de fuego. No solo los gobiernos se financian con el dinero de sus recursos sino que también nosotros arrimamos el hombro para que puedan tener sus armas. El arma más utilizada en África es la Kalashnikov y los africanos solo producen un 5% el resto, el 95%[1], son importadas de países europeos como el Reino Unido, Francia, Alemania… ¿Es así cómo pensamos ayudarles?

El continente africano tiene una enorme abundancia de recursos naturales pero esto puede ser tanto bueno como malo y os explicaré por qué. Las consecuencias positivas están claras, un país con abundantes recursos naturales puede llegar a ser hasta autosuficiente si los recursos que tiene se lo permite pero no solo puede llegar a ser autosuficiente sino que también puede ser un país rico si tiene una buena administración, relaciones comerciales con terceros países y demás factores que favorezcan al avance de un estado. Las consecuencias negativas, por un lado está el incumplimiento de las funciones del estado para conseguir esas consecuencias positivas, es decir, que el estado no sea capaz de conseguir que el dinero obtenido de las negociaciones por los recursos vaya destinado a la mejora de la tecnología para lograr un mayor rendimiento de las explotaciones, o que el dinero vaya destinado a otros campos. En muchos casos lo que ocurre es que los países invierten demasiado en los recursos naturales pero muy poco en el ámbito social, salud y educación en especial. Por el otro lado, la otra consecuencia negativa es claramente la corrupción. La corrupción tristemente es algo que vemos todos los días pero no solo en África. Países que se dedican a la explotación y a la exportación de recursos como por ejemplo el petroleo y los minerales sufren un alto nivel de corrupción, controlan las administraciones públicas y destinan gran parte de los fondos a la seguridad interna del país para controlar a los movimientos democráticos.

Después de la Guerra Fría los estados buscaban su identidad igual que lo hicieron después del proceso de decolonización. La situación en muchos países era la siguiente: armas, inestabilidad y militares sin trabajo. Los militares sin trabajo no saben hacer otro tipo de función mas que la militar así que se incorporaban a ejércitos de mercenarios, guerrillas o simplemente se dedicaban al saqueo y al pillaje. Ante esta situación cuándo alguien llegaba al poder se preguntaba ¿Cómo voy a controlar esta situación? La respuesta a esa pregunta era crear un micro balance de poder dentro del estado, y digo micro balance de poder porque estamos acostumbrados a oír el termino balance de poder en un contexto global pero no a un nivel regional. Se dedican a crear un conflicto interno que luego puede controlar de esta forma los gobiernos pueden actuar libremente sin que nadie se interponga en su camino.[2] ¿Cómo se paga esta seguridad interna? Pues con el dinero que se obtiene de la explotación de los recursos de cada país. Se contratan a grupos de seguridad privados o ejércitos de mercenarios como es el caso de Sierra Leona y Angola, se les contrata para controlar el conflicto que ellos mismo han creado.[3]

Como ya he dicho al principio el 95% de las Kalashnikocs que hay en África provienen de mercados europeos. Seguro que os preguntareis ¿no hay ningún tipo de regulación? Si lo hay, pero como todo, se mueve por intereses. En la Unión Europea hay un código de conducta sobre la venta de armas y dentro de ese código hay tres principios que destacan los criterios 2 y 3 que dicen “Respeto de los derechos humanos en el país de destino final” y “Situación interna del país de destino, en términos de la existencia de tensiones o conflictos internos” .[4] Lo que estos dos criterios aclaran es que no se puede vender armas a un país en el cual haya un conflicto abierto o se este dando casos en los que se violen los derechos humanos. Los exportadores europeos juegan mucho con la subjetividad de estos criterios ¿hasta qué punto están en un conflicto interno?

Un ejemplo muy cercano es el caso de España y su negocio de armas con África Subsahariana. España en el 2006 estaba en la octava posición en la venta de armas y la primera en la venta con África Subsahariana según el Centre d’Etudis per a la Pau J.M. Delás (2008)[5]. España vendió armas pequeñas a países como la República Centroafricana, Costa de Marfil, Sierra Leona, Angola, Uganda y Sudán, estados que algunos se encontraban en un conflicto armado. Pero esto no es todo, España también negoció con Ghana que recibió casi la mitad de sus exportaciones de armas de España. Ghana es lo que algunos llaman un país de transito, es una región puerto digamos, las exportaciones que llegan a Ghana luego llegan a terceros países, en los que se pueden dar conflictos internos o violaciones de los derechos humanos, pero España al negociar con Ghana se desentiende de a dónde vayan después sus armas.

España es un gran exportador pero no es el único, el Reino Unido exporta más de 12 millones de euros a Mozambique, Kenya, Uganda y Tanzania no solo Kalashnikovs pero también exportan armas de menor calibre y de manejo fácil, munición, vehículos terrestres, equipos electrónicos e incluso armas químicas. Rumanía, Francia, Portugal, Austria y Alemania también exportan material militar a la zona de África Subsahariana. [6]

Estas situaciones se dan mas a menudo de lo que pensamos, el dinero que se destina a la financiación de armas es una gran cantidad de dinero que se podría destinar a otro fines como por ejemplo mejorar la sanidad y la educación pública en África, dos sectores bastante dañados. África es una zona inestables y en gran medida gracias a nosotros, primero colonizando, más tarde descolonizando y dejando al mando a gobiernos corruptos e inestables, permitiendo la violación de los derechos humanos, ahora proporcionando armas que perfectamente pueden acabar en manos de grupos rebeldes, guerrillas o en manos de niños soldado. Permitimos que circules los famosos diamantes de sangre y recibimos con gusto el dinero sin saber de dónde viene.

Cuándo va a llegar el punto de inflexión en el que nos demos cuenta de lo que estamos haciendo e intentemos rectificar. No podemos seguir en esta dinámica de intereses en la que solo actuemos porque recibimos algo a cambio o porque nos pueda afecta, hay que empezar a actuar acorde con lo que es correcto, hay que dejar de pensar en cómo puedo esquivar un par de leyes para vender armas y empezar a pensar en que leyes o sanciones hay que poner para que un niño no acabe con un arma en la mano.  La sociedad necesita urgentemente un examen de conciencia.

Un cambio, las relaciones internacionales necesitan un cambio de perspectiva, hace falta órganos con mayor efectividad que se dediquen a controlar exhaustivamente los casos de ilicitud. Poco a poco tenemos que trabajar para ello, con una meta firme y en común será posible.

Pablo Alises

[1]    África en la encrucijada: conflicto y desarrollo, Alejandro Pozo

[2]    Conflictos internos y recursos naturales,Michael Renner

[3]    Idem

[5]    África en la encrucijada: conflicto y desarrollo, Alejandro Pozo








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