El lector puede quedarse al principio perplejo, sino algo anonadado, por semejante y curioso título para el estudio de esta semana, pero es que como pasa todos los años, viene la primavera. La flora va recuperando su bello color y la fauna busca, digamos, continuar su especie. Se sirve, por tanto, de épocas anteriores para seguir su proceso de supervivencia. Y es que la “primavera árabe” (pese a que su nombre merezca alguna crítica del ámbito étnico-geográfico-religioso, entre otras cosas) no es indiferente tampoco a lo que haya pasado, en términos políticos, en la historia.
A pesar de este necesario ciclo de la vida, a veces en la vida real, nuestras expectativas se quedan cortas. Quedaros con esto: no siempre florece después de una “primavera”. Recordemos los trágicos sucesos de la “Primavera de Praga” de 1968, donde el intento de convertir una dictadura socialista en un “socialismo liberal con rostro humano” quedó aniquilada por tropas soviéticas, como mandaba el pacto de Varsovia de 1955 según el principio, denominado “solidaridad socialista”.
El florecimiento democrático de esta “primavera” tan tardía no llegaría hasta 1989 cuando la caída del Muro de Berlín provocó una verdadera ola de protestas por todo el bloque del anteriormente mencionado pacto. Checoslovaquia dejo de lado su experiencia como estado satélite y se puso manos a la obra hacia una transición que resultaría complicada pero que serviría como ejemplo de buenas prácticas para futuras transiciones democráticas, como la “Primavera árabe”, en el futuro. Gracias al informe del think tank español FRIDE, GIN Revista tiene el placer de difundir las ideas más importantes de buenas prácticas en Checoslovaquia para que puedan servir en Oriente Medio y el Norte de África (OMNA). Esto debe servir como un ejemplo europeo para apoyar al OMNA.
Pero antes hay que tener en cuenta las posibles diferencias entre la transición checoslovaca y la “Primavera árabe”. Entre las más destacables cabe mencionar que Occidente en el caso de las transiciones árabes ha demostrado cierta reticencia hacia la concesión de mayores ventajas institucionales con respecto a estos países, i.e. facilitar movilidad de personas y de bienes y de servicios. Esto dificulta la integración del OMNA consigo misma y con Europa. Las estrategias de donaciones y de asistencia a los países árabes se asemejan a las ya existentes antes de la revolución. Además en Checoslovaquia, pese al férreo control del gobierno, se realizaba apoyo a la sociedad civil y los extranjeros se ganaron la confianza, en gran parte, de la población. Por esta razón, existe una misma reticencia de aceptar por parte de los ciudadanos en el OMNA el tutelaje occidental. Esto fomenta el populismo y sentimientos antioccidentales en la región. Aquí se tendría que cambiar el acercamiento hacia estos países, cambiando el ya inusitado paradigma de “receptor-emisor de ayuda” a uno más acorde con nuestros tiempos (peer-to-peer approach, con palabras de la ONG prodemocrática International IDEA). El empoderamiento de estos países sobre sus propias decisiones es esencial. Hay que tener en cuenta la complicación que supuso en el mismo la escisión por parte de Eslovaquia y que por este elemento no se asemeja a el OMNA.
En Checoslovaquia, salvo casos aparentemente excepcionales, la recepción de ayuda extranjera estuvo bien vista por parte de la población y de los gobiernos en transición, lo cual difiere mucho de la realidad de la OMNA. Esto es algo que hay que cambiar cuanto antes. Durante la transición, se pueden distinguir tres periodos:
1. Después del cambio de régimen 1989-1993
Destacó la débil represión policial, que pudo llevar a discusiones entre los representantes de los nuevos movimientos políticos y aquellos de la vieja élite. Esto a su vez desencadenó unos resultados muy rápidos, como el fin del monopolio del partido comunista y la amnistía a prisioneros políticos, en el proceso de transición (en este caso, se tardó tan solo siete meses en llamar a los ciudadanos a las urnas desde la última represión policial perpetuada por el gobierno comunista en noviembre de 1989). En un tiempo relativamente corto de tiempo, se realizaron muchas reformas, evitando cualquier posible tensión social.
Como ya se ha mencionado con anterioridad, la intervención extranjera estuvo generalmente bien vista. Aquellos que fueron más escépticos revelan que tuvieron dudas de las buenas intenciones de los donantes y que algunos de estos consultores extranjeros mostraban una actitud arrogante y despectiva con respecto a la población local, no mostrando ningún interés por la situación específica del país y haciendo su trabajo con ideas preconcebidas. Estos últimos elementos hay que resaltarlos porque en el OMNA existe un peligro aún mayor de que esto ocurra debido a las mayores diferencias culturales que pudiera haber entre ambas partes.
Como ya se ha mencionado, en el caso específico de Checoslovaquia se presenta la particular dificultad en este periodo de transición que el país se partió en dos y sin proceso de consulta.
Otro punto de buenas prácticas en este antiguo país es que antes de la transición los extranjeros ya apoyaban a grupos disidentes. Ahora en el MENA es más difícil intervenir debido a que en muchos casos la UE se ha mostrado reticente de apoyar a este tipo de grupos en la región o que su acción ha demostrado ser insuficiente. Como consecuencia, la sociedad civil del MENA se puede mostrar escéptica a la ayuda considerada como “tardía” por parte de Occidente.
La intervención extranjera en el país fue no sólo fuente de financiación (a través de un core funding extensivo) sino también sirvió como fuente de inspiración para la reforma (gracias al aporte de know-how a la transición). Gracias a todo esto, se pudo realizar muchas iniciativas.
A medida que se fue formando el gobierno y hasta hoy día, este último se mostraría cada vez menos solidario y más escépticos al no favorecer como antes el apoyo extranjero a instituciones de la sociedad civil (pese a que ellos sí recibieran grandes cuantías de los mismos). Esto merece un toque de atención y no se debe permitir en las transiciones en el MENA.
Václav Havel, primer presidente checoslovaco y luego checo, revelaba que la importancia que tiene la amplia participación pública en la salud de un país, que la sociedad civil es el bastión principal de la democracia y que también es la mayor defensa contra cualquier intento de usurpación de poder.
2. Meciarismo en Eslovaquia (1994-1998) y los “agentes de Soros”
La república checa se caracteriza por tener una transición suave hacia la democracia, pese a que Eslovaquia tuviera una un poco más difícil, debido al gobierno autoritario de Vladimir Meciar. En su gobierno se perpetraban abusos en términos de derechos políticos y civiles, existía un amplio control del estado sobre la dimensión pública del país y se mostraba represivo y retórico. Se restringía por tanto la crítica pública hacia el gobierno y se mantenían leyes (e.g. sobre fundaciones) restrictivas.
Las elecciones en 1998 fueron un éxito debido a la puesta en común de recursos con instituciones de las sociedades civiles que no eran partidos políticos y al apoyo a la campaña a favor de la movilización electoral. Permitió también la realización de workshops, debates públicos y conciertos, que permitió aumentar la sensibilización de la juventud y que produjo un alto índice de participación electoral.
3. Periodo pos-2004: incertidumbre y desilusión
Las “experiencias transicionales” de la república Checa y de Eslovaquia se utilizan como instrumento para aplicar en otros países y a estos países se les considera haber superado el periodo de transición. Esto fue una ilusión, pues pese a haber superado la transición, tendría que haber habido un mayor y prolongado seguimiento para comprobar el adecuado funcionamiento democrático. Muchas ONGs movieron sus actividades a otros países en Europa del Este o en los Balcanes (en menor medida el OMNA como “asistentes a transformaciones”.
A partir del 2004, año por el cual ambos países forman parte de la Unión Europea, los dos países dependerán en mayor parte de fondos de la UE. Los programas a favor de la democracia y de los derechos humanos sufrieron debido a la falta de flexibilidad y accesibilidad a estos fondos. Este problema es mayor que el de la corrupción o el de la manipulación política. Otros problemas, como el insuficiente pago por adelantado para realizar actividades o el tardío anuncio de publicación de fondos de la UE, tienen que solucionarse cuanto antes.
A su vez la oferta interna de fondos para instituciones de la sociedad civil no cubría la enorme demanda de fondos y los mecanismos domésticos están insuficientemente desarrollados. Programas y proyectos a largo plazo fueron diezmados como consecuencia de lo último. Pese a seguir existiendo mecanismos extranjeros de fondos, resultan ser muy competitivos debido a la descompensación entre la demanda y oferta. Hay actividades esenciales de salvaguarda democrática que dependen de donaciones extranjeras. Actividades para la defensa de los derechos humanos y de medidas a favor de la transparencia están insuficientemente consideradas y se debería explicar a la sociedad la necesidad e importancia de tales mecanismos. Además, se tendría que implementar un esquema apropiado de financiación para instituciones de la sociedad civil. En el OMNA, esto pondría en peligro el seguimiento del proceso democrático, que como bien sabemos es continuo y no acaba nunca.
Para concluir y tras plasmar las ideas principales, uno es consciente de ciertos principios lógicos que permiten una transición pacífica pero a su vez efectiva. La mayor dificultad, sin ninguna duda, es la siguiente: antes de aplicar estos principios a la vida real, se tiene que tener en cuenta la realidad social, económica, cultural y política del país para poder adaptar estos buenos principios a estos países. Estos países, donde el sol radia con mayor intensidad que nunca, sobre la gran superficie que cubre esta “primavera” en tan plena y resplandeciente flor.
Cecilio Oviedo
Referencias:
- Dictionary of International Relations, Penguin Reference (1998)
- How governments work, DK (2006)
- Informe FRIDE: Foreign Democracy Assistance in the Czech and Slovak Transitions (2013)
Fuente foto: Atlantic Council Organization



![España[4] Source: viajejet.com](http://ginrevista.files.wordpress.com/2012/11/espac3b1a4.jpg?w=510&h=387)





