The Dust Settles: Leviathans After a $400bn Gas Deal (21.8.14)

21 08 2014

Fuente: www.theguardian.com

In The End of History, Francis Fukuyama depicts a liberal society as an end point in human progress, yet the world post the 2008 financial and pursuing economic crises sees a revival of state capitalism rather than any moves towards a less regulated economic structure in the world of international commerce.

The leviathans in this article refer to Russia and China, in particular Gazprom and China National Petroleum Corp (CNPC). The two gigantic state owned enterprises (SOEs) concluded a pipeline gas contract that lasts until 2048, with up to 38 billion cubic metres supplied annually underneath the Siberian permafrost.

Though Gazprom shares rose substantially on the news, its forecast for capital expenditure and investment will surely rise as it promises to invest $55bn on building a new pipeline and two supporting gas fields to supply the ever growing Chinese demand for hydrocarbons. Of course, this is necessary for the Russian Federation as a nation, not only for Gazprom as a company. With an economy neither as holistic as that of Western Europe’s nor as fast growing as that of China’s, Moscow relies on its energy exports to supply the national budget. Analysts at Thompson Reuters believe that world oil price below $110 per barrel would lead to a balance of payments deficit at current levels of expenditure for the 2014 fiscal year.

The deal is relatively favourable from a Russian perspective as European Union nations could become more hostile, exemplified by the sanctions in the ever unravelling Ukraine crisis; though the motives of Russia’s actions regarding Ukraine is matter for another article. It is important to keep in mind that Gazprom, and Russia as a whole, still profits far more from pipeline gas export to Europe than to Asia even after this recent mega-deal is taken into account. The short term reality is that Europe cannot do without Russian gas while Russian SOEs can survive via other export routes if Europe reduces its level of import.

The Kremlin is using its hydrocarbon exports to send a clear message to the European Union in the grand bargaining of hegemony over Eastern Europe.

The picture for China cannot be more different. The Chinese has other importing options, including existing and soon to be complete liquefied natural gas (LNG) terminals as well as Central Asian pipe lines stretching to Kazakhstan.

Once the American LNG fields become fully productive, the global supply will increase while making the United States a net energy exporter according to most analysts. This market has been heating up in 2014, as firms such as Blackstone Group buys up shale related assets from more conservative stakeholders. Therefore, Russia is understandably exploring its own LNG exporting options. Via Vladivostok, it can easily supply Asian destinations. A notable example is energy hungry Japan that is paying a premium on imported LNG after the shut down of its nuclear power plants. It is currently buying roughly a third of the global LNG exports.

In such an environment, CNPC enjoys a larger bargaining power than Gazprom since the former has wider purchasing possibilities at the present. Both SOEs however, suffer from the almost inevitable faults of inefficient governance and bureaucratic processes that come as part and parcel of being owned by a sovereign state. Perhaps it is time for Gazprom and CNPC to look at Statoil of Norway as an example of a well oiled SOE, it is lean and efficient even if it lacks the obvious potential that Gazprom and CNPC holds. In 2014, six years after the start of the financial meltdown, many SOEs are in a stronger position than before due to the protectionist instinct of many governments. Though Fukuyama will likely disagree, in 2014 we are presented with an unique opportunity for the SOEs to utilise their position in the commercial world to increase multilateral cooperation rather than grow increasingly inward-looking.

Yichen Wu

London, 18th August 2014

To contact the author, please email at message.yichenwu@gmail.com





Samarra: una nueva esperanza, una nueva amenaza (15.06.14)

15 06 2014

Fuente de la imagen: http://www.sbs.com.au

En los últimos días, el fulgurante ataque del Estado Islámico de Iraq y Siria ha sido detenido. Abu Bakr al Bagdadi, el salvaje líder de los terroristas, no ha podido conquistar la ciudad que le vio nacer hace 43 años, y con ello ha perdido la ocasión de marchar sobre Bagdad. De hecho, las últimas informaciones que llegan desde Iraq apuntan a una contraofensiva inminente del Ejército iraquí, que ha sido capaz de recomponerse después de sus tan vergonzosas como espectaculares huidas en Mosul y en Tikrit y han plantado cara al ISIS.

El miércoles, el Institute for the Study of War publicaba un artículo explicando la grandísima importancia de la ciudad santuario chií en los planes de ataque del ISIS[1]. Según ellos, los terroristas corrían el riesgo de quedarse empantanados en la ciudad y perder con ello el extraordinario ímpetu que arrastraban desde la toma de Mosul el martes 10 de junio. Eso es exactamente lo que ha sucedido. Samarra es una ciudad de vital importancia religiosa para el Islam chií, que es el principal amenazado por la expansión del ISIS. Y, aunque según las noticias del frente, Al Bagdadi ha intentado negociar la rendición del Ejército en Samarra, asegurando que se respetaría la mezquita de Al-Askari, el recuerdo de lo sucedido en 2006[2] y las palabras de sus lugartenientes, asegurando que iban a llevar la guerra “hasta Bagdad y Kerbala”, han restado toda credibilidad a sus palabras.

Irán ya había advertido a los terroristas que, si entraban en la ciudad, tomarían medidas. Y tal cosa han hecho. El asedio sobre Samarra comenzó la tarde del jueves y, esa misma tarde, unidades de la Guardia Revolucionaria iraní (o del Qods, según las fuentes) entraron en Iraq junto con su General, Qaseem Suleiman, quien se ha encargado de la defensa de Samarra y Bagdad[3]. El viernes por la mañana, momentos después de que comenzara el tercer y último intento fallido del ISIS de tomar la ciudad, el gran ayatolá Sistani llamaba a los fieles chiíes a la guerra santa contra los terroristas, asegurando que todo el que muriera en ella sería un mártir. Pocas horas más tarde, hordas de milicianos y voluntarios chiíes partían desde Kerbala y Bagdad para defender Samarra.

Todo esto ha contribuido a reforzar la moral de un Ejército absolutamente incapaz de controlar la situación, hasta el punto de que fue capaz de permitir que Mosul, con una guarnición de 50.000 soldados, fuera tomada por apenas mil. Gran parte del éxito está en las habilidades negociadoras del ISIS, quien ha conseguido poner de su parte al Ejército en los primeros días de la campaña o, al menos, convencerle de la inutilidad de luchar contra ellos. Esto era algo que no podía hacer en Samarra, y menos con la presencia de la Guardia Revolucionaria Iraní. Su primera batalla ha sido su derrota, y quizá, si la improvisada alianza de chiíes árabes, persas y kurdos consigue orquestar un contraataque eficaz, su final.

Como adelantábamos en La caída de Iraq, era muy improbable que el ISIS fuera capaz de sobrevivir a la reacción regional que sus actos estaban provocando. No obstante, no por ello dejará de ser una amenaza. Quizá sí para Bagdad, pero no para el país, en tanto que es improbable que el terreno tomado por los terroristas pueda ser recuperado con la misma celeridad con la que cayó. El discurso antigubernamental que esgrime en las áreas que ha ocupado (y que ya de por sí eran muy contrarias a un Gobierno que perciben como exclusivamente chií y no nacional), junto a medidas populistas como repartir gasolina y parte del dinero robado en el Banco Central de Mosul, les garantizan un apoyo popular que va a dificultar enormemente su erradicación. Si los acontecimientos siguen su curso, el ISIS sufrirá muchas pérdidas en las próximas semanas[4], pero ni mucho menos estará acabado.

En todo caso, esta victoria, si se produjera, tendría un coste político enorme para el Gobierno de Iraq. No tanto como su derrota, que significaría su destrucción, pero lo peor que puede hacer Iraq es pensar que, una vez comiencen a reconquistar el terreno tomado por el ISIS, las cosas volverán a la normalidad. En absoluto será así, dado que la eventual victoria se habrá conseguido gracias a dos factores que, a la larga, amenazarán aún más la viabilidad de Iraq como Estado que la incursión terrorista.

Estos factores son, en primer lugar, la importancia kurda. El Gobierno Regional del Kurdistán ha sido clave a la hora de enfrentarse al ISIS, ya que mediante la toma de Kirkuk ha puesto en peligro su retaguardia y, después, ha avanzado hasta retomar Jalawla, cerrando también la retirada a los terroristas que intentaban caer sobre Iraq a través de Baquba. Es improbable, no obstante, que los kurdos se nieguen a retirarse de las zonas ocupadas en medio del caos, especialmente de Kirkuk, con el cual llevan soñando desde la década de los noventa y que posee unas reservas de petróleo inmensas. La habilidad que muestren tanto el Gobierno de Bagdad como el de Erbil a la hora de redefinir el status quo entre el Kurdistán y el resto del país será vital para evitar futuras tensiones, que bien podrían derivar también en enfrentamientos armados que, esta vez, afectarían muchísimo más al petróleo, el principal sustento de la economía iraquí.

En segundo lugar, la victoria habrá venido de la mano de, fundamentalmente, las milicias chiíes convocadas por el ayatolá Sistani. Será muy importante lograr que estas milicias no se excedan en su único cometido de derrotar al ISIS, y que entreguen las armas una vez esta amenaza haya sido suprimida. De lo contrario, el fuego que ha avivado el ataque de los terroristas de Al Bagdadi seguirá encendido, ya que éstos han conseguido un gran apoyo al recordar los agravios, en muchos casos ciertos, a los que han sido sometidos los suníes bajo las tres legislaturas del chií Al Maliki. Si las milicias chiíes se desbandan y comienzan a atacar a los civiles suníes, el ISIS seguirá presente, o cualquier otra organización que pueda tomar su relevo.

En definitiva, a corto plazo, la victoria en Samarra representa, si se continúa con la presión sobre los terroristas, la salvación de Iraq. Pero, a largo plazo, puede ser también su maldición. Para que un episodio así no se repita, Al Maliki debe entender, y también Arabia Saudí e Irán (los actores en la sombra en el país desde 2003), que debe gobernar sobre todos los iraquíes, y considerarlos a todos como tales. No en función de su etnia o credo, sino de su nacionalidad. Su política, que hasta ahora ha sido abiertamente ineficaz y en muchas ocasiones sectaria, debe reorientarse a incluir a todos los distintos elementos del país, para que se eviten los agravios que, sin duda, han contribuido a fortalecer la posición de los terroristas. Iraq, parece, ha sobrevivido a su hora más oscura. Pero, si su política no cambia, seguirá sumido en la larga noche.

 

Francisco Rivas

 

[1] http://iswiraq.blogspot.co.uk/2014/06/the-isis-battle-plan.html

[2] Donde Al Qaeda en Mesopotamia, encarnación anterior del ISIS, comenzó la guerra sectaria mediante la destrucción de la mezquita

[3] Un hombre que, paradójicamente, es considerado un terrorista por los Estados Unidos.

[4] Se afirma desde varios medios que, en las últimas 24 horas, el ISIS ha perdido 279 hombres. En una fuerza de apenas siete mil, tal cantidad de bajas en tan corto espacio de tiempo es considerable.





Londres, o la razón de la sinrazón (25.5.13)

25 05 2013

Fuente: noticias.terra.com.mx

Entre el ataque sufrido por un militar el pasado miércoles en Londres, perpetrado por nigerianos islamistas, y los cometidos por Mohamed Merah en Francia hace un año, existen bastantes similitudes, hasta el punto de poder reconocer en ambos el mismo patrón de comportamiento. Aunque el atentado de Londres fuera bastante más básico, en cierto modo ha conseguido mejor su objetivo. La comparativa entre los dos nos permitirá comprender qué perseguían estos asesinos, aparentemente simples dementes, y cuáles pueden ser sus consecuencias.

Hay que tener en cuenta que el terrorismo islámico suní no es un movimiento homogéneo o uniforme, excepto en el aspecto “doctrinal”. El nombre “Al Qaeda” (القعيدة), que significa literalmente “la base”, es tremendamente elocuente: más que una organización operativa y ejecutiva (aunque también cumple esa función), es una base ideológica y en cierto grado financiera y formativa de la que se nutren los diversos grupos terroristas que defienden la ideología suní[1], desde los poderosos Al-Shabaab o Boko Haram hasta las pequeñas células de Filipinas o Indonesia. También captan a individuos aislados que, sin unirse a ningún grupo, se radicalizan y se preparan para llevar a cabo ataques pequeños pero llenos de significado.

Esta operativa de lobos solitarios es especialmente útil en Europa, donde la actividad de células enteras difícilmente pasa inadvertida. Estos individuos no tienen por qué tener contacto con Al Qaida o sus misioneros o afiliados. De hecho, es raro que algún miembro de Al Qaida contacte directamente con estos individuos en proceso de radicalización. El adoctrinamiento Se hace en mezquitas, madrasas y, especialmente, a través de internet. A partir de ahí, la mayoría de los radicalizados no harán más que dejarse barba y no volver a beber alcohol, pero unos pocos deciden dar el paso y se convierten en terroristas.

No es necesario que los radicalizados se entrenen en campos de Al Qaeda. Merah lo hizo en Afganistán (y ya había recibido formación militar en el ejército francés), pero para atacar a sus objetivos no es imprescindible. Estos objetivos son aislados y desprotegidos, pero altamente simbólicos. Así como Merah mató a judíos y miembros del Ejército francés en situaciones imprevistas, en las cuales no podían defenderse, los terroristas de Londres han matado a un militar. Su ataque, mucho menos profesional que los de Merah, puede parecer y probablemente sea espontáneo, pero en modo alguno ha sido improvisado. Su mensaje, tanto el hecho en sí como la posterior “rueda de prensa” ante las cámaras de los transeúntes, era parte de un plan muy meditado.

Los asesinos de Londres han triunfado en aquello en que Merah fracasó. Estos ataques solitarios tienen una doble finalidad: fomentar la yihad ofreciendo un modelo a los radicales no activos, y transmitir un mensaje a Occidente. Los ataques de Merah podían ser inspiradores, pero eran demasiado profesionales y requerían un equipamiento en armas y defensas personales al que pocos pueden aspirar, siendo por tanto más difíciles de emular. Por el contrario, atropellar y degollar a un militar es algo que cualquier persona que haya alcanzado cierto grado de salvajismo puede hacer. La segunda parte, con todo, es mucho más importante: los terroristas no huyeron como Merah, sino que se quedaron en el lugar de los hechos, no atacaron a los transeúntes y hasta pidieron perdón a las mujeres por lo que habían visto. Al no atacar a los civiles tiñeron su atrocidad de resistencia política legítima dirigida únicamente contra una “casta” y no contra el pueblo en general, y adoptaron una retórica justificativa y victimista que algunos ciudadanos occidentales pueden hasta aceptar, haciendo ver que los culpables son el Ejército y el Gobierno británico por “oprimir” a los musulmanes, y no los locos que casi decapitan a un hombre en plena calle.

Hechos como éste demuestran que el terrorismo islámico no plantea batalla a Occidente en el terreno social o militar, sino en el campo ideológico, donde sabe que será más fuerte cuanto más débiles o acomplejados sean los valores occidentales. La clave de la política antiterrorista no es por tanto la prevención en el plano de la mera ejecución de los atentados, porque es imposible (nadie puede evitar que un demente asalte en un momento imprevisible a un militar y lo degüelle) y porque no resuelve el problema. Sólo un contra-mensaje que refuerce la identidad y valores occidentales, sin complejos y sin apriorismos ideológicos, puede ser eficaz para imposibilitar estas actuaciones, al negarles un campo sobre el que cultivar la sangre de los inocentes.

Francisco Rivas


[1] Los islamistas chiíes suelen ser más homogéneos y centralizados, en parte porque su propia fe, con la doctrina de la emulación como base central, lo favorece, y en parte porque en general dependen mucho más del patrocinio de Irán.





Las extrañas amistades de Faraón (26.2.13)

26 02 2013

A principios de este mes se produjo una reunión que podría catalogarse, cuanto menos, de imprevisible: Muhammad Mursi, Mahmud Ahmadinejadh y Abdullah Gul se reunieron en El Cairo para tratar sobre la crisis siria. Por si esto fuera poco (se trata del primer Presidente iraní que visita Egipto desde que ambas naciones rompieran sus relaciones diplomáticas en 1979), más sorprendente aún fue la posterior visita que Ahmadinejadh hizo a Ahmed al-Tayyeb, líder de la mezquita de El-Azhar y, por tanto, uno de los máximos dirigentes del Islam suní.

Ya es de por sí representativa la conjunción de las tres ramas “étnicas” o culturales más importantes del Islam, la turca, árabe y persa; también es interesante ver la representación de las tres formas de entender el Gobierno que representan la República laica de Turquía, la República Islámica fundada en el Imanato chií y, aunque encubierta y débil, la nostalgia del Califato que representan los Hermanos Musulmanes. Desde luego, el encuentro era mucho más que una de las constantes, y en gran medida estériles, cumbres para tratar de resolver el sangriento laberinto sirio, aunque a través de éste se pueden desentrañar muchas de sus claves.

Para Irán, acercarse al emergente mundo de la Hermandad Musulmana es algo imperativo. Ya hemos abordado en anteriores estudios cómo la Primavera Árabe ha supuesto, al menos en el Oriente Próximo, la ascensión del Islam suní en detrimento de un Islam chií que hasta entonces había sido mucho más enérgico. La rebelión en Bahréin ha fracasado[1], Hizbolá ha pasado de ser un estandarte de la liberación árabe a una vil marioneta en manos de un carnicero para gran parte de la opinión pública, y Siria cada vez se parece menos a un país y más a los peores años del Líbano o Iraq. En este contexto, la legitimidad de Irán se desmorona, y también su influencia, influencia que necesitan mantener a toda costa en un entorno que le es esencialmente hostil. A los persas no les queda más remedio que tratar con el enemigo para salvar su posición, que en primer lugar pasa por salvar a Siria. A estas alturas, Irán estaría probablemente dispuesto a aceptar una Siria sin El-Assad. Quizá incluso estuviera dispuesto a asumir la pérdida de poder de los alawíes, secta religiosamente más cercana al chiísmo que al Islam suní. Pero no puede permitirse ni la caída del Baaz, ni la desintegración del país en una miríada de milicias sin más ideología que el pillaje, como ya está sucediendo. Cuanto más tiempo pasa, más probabilidades hay de que el control sea irrecuperable, y que el vacío de poder sea llenado por estas milicias o, quizá peor para Irán, por una versión mediterránea de los talibán.

Es por esto que los persas necesitan acercarse a los Hermanos Musulmanes, una de las pocas organizaciones que mantienen una relativa coherencia y estructura en el infierno en que se ha convertido siria, uno de los pocos actores que aún tiene suficiente envergadura como para ejercer una mínima influencia en el país. La pregunta entonces es, ¿qué ganan los Hermanos con esto? ¿Por qué Mursi recibe a Ahmadinejadh?

La cuestión aquí es más compleja, porque requiere por parte del Gobierno egipcio un equilibrio que es difícil de mantener, y los movimientos del Gobierno tras su victoria política en Gaza demuestran que no es muy ducho midiendo los tiempos políticos. En efecto, tras las revueltas por el intento de Mursi de convertirse en Faraón en lugar de Faraón, los Hermanos Musulmanes egipcios también necesitan una fuente importante de legitimidad frente a una sociedad y un entorno que ha visto cómo revelaban sus cartas, nefastas para la sociedad egipcia, demasiado pronto. Egipto siempre ha intentado (y en gran medida conseguido) convertirse en un líder regional, desde los tiempos de Nasser, y ejercer influencia en los países de su entorno. Para ello, la oportunidad de ser el puente de diálogo con la eternamente odiada pero imposible de obviar República Islámica es demasiado tentadora. Si los Hermanos Musulmanes consiguieran mantener el equilibrio de, siendo un movimiento suní, servir de enlace entre los suníes más estrictos que ellos[2] y los chiíes, ganaría un poder a nivel internacional que podría servir tanto para suavizar las tensiones internas como para aumentar su poder externo.

Pero, insistimos, este es un juego peligroso. No hay que olvidar que el precario Gobierno de los Hermanos Musulmanes se fundamenta en una alianza con los salafistas, menos dados a juegos políticos con el enemigo chií. También depende mucho de Arabia Saudí, a nivel energético[3] e igualmente a nivel político, dado que la Casa Saud ha visto con relativo recelo un ascenso revolucionario que podría contagiarse a sus tierras, a pesar de la unión religiosa[4]. Está por ver la dirección que toma esta extraña amistad de Faraón, caso de que continuara, pero si la gestiona con la misma falta de habilidad que ha mostrado hasta ahora puede acabar por introducir un nuevo factor de tensión en un Egipto que ha tardado menos en desconfiar de él que de Mubarak.

Francisco Rivas


[1] Ahmed Al-Tayyeb, haciendo gala de una doble moral alarmante, le pidió a Ahmadinejadh en su visita a El-Azhar que no se inmiscuyera en los “derechos” de la monarquía absoluta suní que gobierna la isla.

[2] Principalmente los saudíes, cuyo Príncipe Heredero y Ministro de Defensa, Salman bin Abdulaziz, no acudió a la reunión de que hablamos.

[3] Era el principal suministrador de petróleo de Egipto en el año 2009, último del que se tienen datos, según COMTRADE.

[4] Que tampoco es plena dado que los saudíes son wahabitas, herejes para algunos suníes más ortodoxos.





« Monsieur l’Euro, tirez le premier »

21 02 2013

Currency war 2

Similar to what a French officer told his English counterpart at the battle of Fontenoy in 1745, the Eurozone is being engaged in a similar discourse in a very heated and ever-increasing protectionist global trend by other nations, involving consideration of new possible restrictive commercial mesures (despite WTO regulations) and also including what concerns this article, “currency wars” (also called competitive devaluation).

Among the many possible economic policies that a country may apply in its national interest, we find a well adapted and suitable currency exchange policy necessary. One of the main variables to consider is the intensity of commercial transactions with other countries, for example. It is purely a monetary policy instrument. During a recession, the central bank has the power of devaluating the country’s currency in favour of raising exports. This is done by increasing monetary supply in the system, which is strictly controlled by the central bank. As logical as this might sound, reality can be a harsh mistress and therefore it is more complicated than that. At the same time, both classical and Keynesian economic theoretical frameworks are way too restrictive to be applied urbi et orbi, so to speak. This means that these economic theories are mostly applied in a caeteris paribus environment and reality is seldom (if ever) so.

At our day and age, we find ourselves in a situation where it seems very tempting to play with currencies in favour of a country’s export industry. But be warned. During the last hundred years, there have been many episodes which should refrain from fulfilling Aristotle’s cyclical history theory, that is, to not repeat other protectionist or aggressive competitive currency devaluation. Basically, this distorts the stability of the market. One of the main goals of the International Monetary Fund is to guarantee the security of financial transactions around the world. Mademoiselle Christine Lagarde, IMF Managing Director, stated in the latest G20 summit in Moscow (according to the IMF press release) to refrain from these dangerous and unilateral decisions that can lead to “global imbalances” and that have an immediate effect on the overall negative impact of the already fragile and fractured world economy. It is important to emphasize here the term unilateral since international cooperation is right now an essential tool in order to reach global stability, in terms of commerce and financial transactions.

Nobody wants to repeat the traumatic post-WWI European experience again, which led to a vicious circle of economic depression due to major nationalist pressures to implement protectionist economic policies and which affected major powers all over the world (despite the relatively low level of global transactions compared to nowadays). Instability creates risky environments, which hinder investment and affect transaction of goods and services. All of this ultimately provokes a nasty impact on all major economic variables such as production, labour supply, salary,… In fine, economic development suffers. Due to the present worldwide economic crisis, fear can make countries take drastic and desperate measures, such as the ones mentioned before.

Jean-Marie Colombani expressed his concern in the Spanish newspaper El País by mentioning that even Monsieur François Hollande, President of the French Republic, advised the European Central Bank (ECB) to use its exchange rate currency. Reuters reports that Mario Draghi, President of the ECB, reminded that the institution’s major priority lays in price stability, but also stated the importance that exchange rates have over the latter (inflation). This comes at a time where the Euro has experienced a “15-month high against the dollar”, which may suggest considerate increase in confidence in the Euro. All-in-all, he dismissed the phenomenon of currency wars but nonetheless he made it clear that surveillance over Euro exchange rates with other currencies was necessary in order to not undermine the much-needed internal growth inside the Eurozone.

Cecilio Oviedo





Operación “Serval”: FAQ sobre la guerra en Malí (6.2.2013)

6 02 2013
Fuente: France24

Fuente: France24

En las próximas líneas, como ya va siendo habitual en esta plataforma, responderemos escuetamente a algunas de las preguntas más frecuentes que puedan surgir en relación al conflicto en Malí.

¿Cual es el origen del conflicto?

La situación en Malí se ha abordado en numerosas ocasiones en GIN sin poder predecir este episodio. En resumidas cuentas, hay dos focos de conflicto: uno a nivel interno relacionado con la situación del país africano y, otro, los motivos de la intervención francesa. En primer lugar, a nivel interno, diferentes grupos tuaregs[1] hace escasamente un año proclamaron la creación de un Estado llamado Azawad (que corresponde con la situación geográfica del norte de Malí) en el cual se impondría la sharia como método de resolución de conflictos y como guía de comportamiento social. El gobierno débil de Malí, incapaz de hacer frente a los rebeldes que avanzaban hacia el sur realizó una llamada de socorro en el seno de la ONU que iba claramente dirigida a Francia, antigua metrópoli. En segundo lugar, Francia decidió intervenir por motivos políticos y económicos. En cuanto a los políticos, Francia se dio por aludida y en un ejercicio paternalista acude a “rescatar” a su antigua colonia bajo el pretexto de combatir el terrorismo. Las cifras desvelan, no obstante, motivos económicos relacionados con las empresas francesas afincadas en territorio maliense, sobre todo de la industria petrolera.

 

¿Donde se desarrolla la guerra?

Malí es un país con una vasta extensión de territorio en el que la mitad norte está prácticamente despoblado y desértico.  Las fronteras no están definidas salvo en los mapas y , por ello, no hay control de ningún tipo en cuanto a la importación de combatientes rebeldes y armas. Sin duda las características del terreno hace que este conflicto recuerde preocupantemente a Afganistán por los problemas estratégicos que causará el conocimiento de los rebeldes de una zona abrupta y deshabitada en su mayoría.

¿Quiénes son los rebeldes?

Como es habitual en África, no hay una composición homogénea de los denominados rebeldes. Muchos de ellos son tuaregs si bien también se encuentran entre sus filas yihadistas próximos a Al-Qaeda, así como antiguos miembros del ejército de Malí y excombatientes de Libia, que han hecho de la guerra su forma de vida. Precisamente de Libia es donde los rebeldes han conseguido la mayor parte de su armamento, ya que tras la guerra el comercio de armas de la guerra de Libia trascendió a todo el orbe y especialmente a Malí.

¿Cuánto durará el conflicto?

Como ya se mencionaba anteriormente el conflicto recuerda perversamente a Afganistán. Si esto fuera cierto, tras el avance aliado inicial, las perspectivas de que se trate de un conflicto corto son casi nulas. Además hay un riesgo alto de que el conflicto trascienda a otros países del entorno de Malí lo que prolongaría aún más la contienda.

Esto no es más que un escueto resumen de los orígenes de este conflicto. Sin duda en GIN seguiremos muy de cerca este conflicto y sin duda se profundizará en todos los aspectos relevantes.

David Jódar Huesca


[1] Muchos de ellos antiguos miembros de las “fuerzas armadas” malienses.





Italy at vote: who will lead the “Bel Paese” out of the Crisis? (30.1.13)

30 01 2013

Fuente: noticierostelevisa.esmas.com

Just over a month and all entitled Italians in the World will have the right to vote for their Prime Minister and future leader. I say ‘will have the right to’ because absenteeism is a big issue, especially amongst the youth, after the ruins of the Berlusconi government. The lack of trust in the political institution is at its peak, and already having an acceptable amount of people voting-regardless of the result, if this can even be said-  will be an achievement. Clearly, though, who will be elected is more important than who votes. The people run the state. Yes, of course. Hardly in any democracy, surely not in Italy. So who will be the one? If the last victories of the BungaBunga man were not in doubt, today it is virtually impossible to identify a favourite in the fight to the top.

Left, Centre, Right are the three divisions, but the divisions within these three groups are infinite. The Left, under the wing of the ‘Partito Democratico’, lead by Pier Luigi Bersani, aims to finally win elections and then establish a solid government. Yes, because when Romano Prodi brought the Left to power in 2006 he lasted one year before surrendering, once again, to the Sex parties of Silvio. The ‘PD’ has just had its first round of elections, that saw Bersani confirm his leading role at the expense of the rising new name in Italian politics: Matteo Renzi, already Mayor of Florence. Even though Renzi represents a change in an apparently unchangeable political hierarchy, being only 35 years old and not a traditional Left-wing thinker, Bersani’s victory was clear, demonstrating once more how it is hard to reform Italian politics, with always the same faces around. Nonetheless, Bersani seems a valid candidate, leading a party that is beginning to find some sort of internal stability. Renzi, having lost, is still firmly supporting Bersani as candidate for Prime Minister, having rejected the tempting offers from the omnipresent Berlusconi and the idea of running on his own. Facing a Left that seems capable of winning is a confused Centre and an unpredictable Right.

Mario Monti is still the Prime Minister, leading the technical government established a year ago to sort out Silvio’s mess. Most Italians admit his cultural and technical knowledge, but the tax raising he claims necessary to save the country is becoming unbearable for an increasing amount of families. It is understandably not his fault, but Monti has become the emblem of the harsh taxes in Italy, and seems the one that will pay for it. Nonetheless, the country is showing a timid sign of economic recovering and this might favour an election of Monti as true Prime Minister. Officially he runs independently as I write, but it is out of doubt an alliance with the Centre party, ‘Unione di Centro’- the new version of the ‘Democrazia Cristiana’, that ruled Italy from the 1950s to the arrival of Berlusconi- lead by Pier Ferdinando Casini, another everlasting presence in Italian politics. This will define more clearly where Monti stands, probably guaranteeing him a precious amount of votes, but possibly also the loss of some favour from others. It seems to me that despite his intellectual level and undoubted capacities, the tax raising will weigh more on people’s minds, putting Monti in a secondary position in the elections.

Elections that, despite everything, see Silvio Berlusconi back on the scene. It does sound incredible, but the old man is still here, despite trials, parties and critics of all sorts. It was clear that his ‘Popolo delle Libertà’ had no chance of winning without its leader back in his place. And, incredibly enough, Berlusconi decided to fulfil his destiny once again. It’s impossible not to notice he’s back. In Television every day at every hour, friends with everyone again after a year of conflicts, Silvio is allied with the extremist ‘Lega Nord’ once again to try and win elections. And, surprisingly or not, he might manage. A nation that voted Berlusconi as Prime Minister for three times in a row is capable of anything. Yes, even electing him again. Hopefully for Italy, Europe, the World and the sake Mankind’s Rationality, this will be his ‘Waterloo’. Having failed and exiled himself out of the political scene for more than a year, he returns, hopefully and probably to lose once and for all. However, his popularity is high no matter what he does and his powers amongst the media remain enormous, making Silvio always a potential victor.

The situation of the country is harsh, with people on their knees, and these elections will make a difference for the future of Italy. Will it be BungaBunga for another mandate? Or will the Left finally stand up and take over? Or will Monti’s intellectual superiority convince people taxes are necessary? The hope is that whoever wins- leaving out Berlusconi- will be able to finally mark the history of modern Italy and resurrect the economy of a slowly dying nation. That has, nonetheless, unlimited potential for a luminous future.

Vieri Capretta








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