Avanzar o no avanzar, he ahí la cuestión

6 10 2012
Fuente: NBC News

Fuente: NBC News

Nuestro mundo es un equilibrio constante entre orden y desorden, que ha ido definiéndose a lo largo de la historia a través de episodios de paz y guerra. Este último concepto supone la aniquilación del ser, pero una cosa paradójica es que también la define. Es más, en el estudio de una ciencia como la historia, que una persona podría plantear como una suma de eventos progresivos, estáticos e inamovibles es algo en constante movimiento según Serge Halimi, editor en Le Monde Diplomatique, que además añade el componente del “vencedor” en la historia y del planteamiento de la última a partir de la perspectiva del primero. La Guerra Fría (sí, es verdad, ¿qué hubiéramos hecho sin ella) es un testimonio puro de ello.

Bill Byrson en su libro A short history of nearly everything nos recuerda paradójicamente como aquellas especies complejas, las que supuestamente mejor logran adaptarse a su entorno, son las más rápidas en extinguirse, comparado a los líquenes,  híbridos entre hongos y algas que pueden hasta vivir en un clima tan hospitalario como es aquel del Antártico pegados a rocas (de donde sacan minerales tras la excreción de un ácido) y que si algo han aprendido en su larga existencia en la tierra, es que el cambio no siempre favorece una larga existencia. Parece entonces que la expresión chirriante y explosivamente y devastadoramente nefasta, de cuya autora quijotescamente no quiero acordarme, como es “antes que muerta que sencilla” tiene su lógica después de todo. He aquí otra paradoja sobre la vida.

Pues bien, ante el planteamiento necesario de una persona en la época “renacentista” en su vida, donde el planteamiento del absolutismo epistemológico empieza a desmoronarse hasta encontrar el remedio relativista relativo al conocimiento y ante el planteamiento filosófico-espiritual del concepto del bien y el mal que empieza a estructurar a alguien como Homo Sapiens Sapiens, una persona hoy en día que está informada se plantea esta cuestión sobre un individuo, que ha aportado supuestas verdades sobre cierta potencia mundial y que ahora está en un tira y afloja diplomático (tan estimados en GIN Revista), apareciendo por videoconferencia hasta en la ONU. Su nombre: Julian Assange, el responsable de Wikileaks. Y uno se pregunta: ¿Hizo bien o mal?

El informático australiano de 41 años se encuentra posiblemente en una de las situaciones jurídicas, diplomáticas y conspiratorias más comprometidas en años. Se encuentra encerrado en la legación ecuatoriana en Londres desde junio de este año, evadiendo una orden de extradición a Suecia por miedo. El gobierno ecuatoriano, encabezado por Rafael Correa, ha acogido al señor Assange en términos de asilo diplomático, junto a la ayuda del ex-juez y gran jurista español, Baltasar Garzón. Este concepto, como dice el diario español El País, en Europa es bastante desconocido (incluso se mezcla con el de asilo político) pero forma parte de las prácticas y costumbres en Latinoamérica (por tanto, una fuente del derecho). Para ser más específicos, los miembros de la Organización de Estados Americanos (OAS) tienen en su cuerpo multilateral común una convención sobre esta institución jurídica. Data del año 1954 de la conferencia de Caracas. No todos los estados de la OAS la han firmado. Entre los países que si lo han hecho, la mayoría son suramericanos. Hay seis ejemplos de países firmantes pero no ratificadores, como Cuba, Bolivia y Nicaragua. Ejemplos de asilo diplomáticos abundan por, según dice la convención, “motivos o delitos políticos”.

No es coincidencia que poco después de que el señor Assange entrevistara al presidente de Ecuador para un programa conocido en Russia Today (que lo hizo desde su arresto domiciliario en el Reino Unido), el piso de la embajada se amuebló conforme a futuras necesidades. Las razones del gobierno ecuatoriano se justificaron conforme al estado de derecho mediante un documento que enumeraba las razones, una de las cuales era la persecución del individuo en cuestión. La alusión a caza de brujas por EEUU es referido por el señor Assange. Algunos estudiosos del derecho en el Reino Unido encontraron una ley que parecía, bajo algunas circunstancias, denegar a misiones diplomáticas de su estatus especial de inviolabilidad, rompiendo con el derecho internacional reconocido en la Convención de Viena, según el diario británico The Guardian. El ministerio de asuntos exteriores británicos, liderado por William Hague, estimó que no era la mejor opción la utilización de esta ley. Este periódico revelo junto a AP incluso las instrucciones de actuación de la policía alrededor de la embajada, que eran claras: arrestarlo si procede a salir de la embajada por medio de un coche diplomático o por diplomatic bag. Esto último si que es preverlo todo…

Los Estados Unidos de América no tienen ninguna orden de arresto contra el señor Assange, tras publicar miles de cables diplomáticos secretos de sus embajadas en todo el mundo. Resulta un evento histórico puesto que pocos acontecimientos en la historia han podido revelar tanta información actual sobre las relaciones que un país mantiene con otro. Normalmente, se acaba sabiendo años después. Esto es vivir la historia actual. EEUU ha sido muy cauto de no publicar ninguna orden de arresto. El European Arrest Warrant contiene en una de sus cláusulas que un país miembro jamás podrá extraditar a una persona a un país en el cual pueda sufrir pena de muerte. En este sentido, Assange quedaría a salvo.

Su extradición a Suecia es necesaria para responder a autoridades jurídicas suecas sobre los dos casos de violación pendientes. Hasta la revista Wired escribió informando a sus privilegiados lectores sobre estos dos casos, que resultaban tanto raros como difíciles de creer. También, ha habido mucha conspiración y acciones legales en este sentido que no parecían del todo transparentes.

Parece ser que hasta un país tan transparente como Suecia no ha podido librarse del asunto. Y ahora viene la pregunta que he querido que los lectores se prepararan tras mi digresión paradójica y filosófica del principio: ¿Hizo bien Assange de publicar esos cables? El lema de Wikileaks después de todo es We open governments. No podemos decir que tenemos democracia hasta que haya un cierto nivel de transparencia. No olvidemos que nos definimos por nuestra historia (que como dije al principio como ciencia, también cambia constantemente y dependiendo de quién la escriba). Un servidor como europeo se define como un producto hecho tras sudor y lágrimas de revoluciones y motines contra gobiernos déspotas durante cientos de años.

La democracia es algo en constante estado de perfeccionamiento. Pero, ¿dónde está el límite entre esto y el concepto de seguridad del estado? Algo tan complicado, que incluso entra dentro de la paradoja primera sobre conservación de una especie con cambio muy lento, está por definir por cada persona (al igual que es capaz de definir el bien). Y dentro del acuerdo de esos individuos, se encontraría el verdadero espíritu democrático. Pero a su vez, esto supondría una grave desventaja para un país frente a los demás (información es poder, después de todo). ¿Qué hacer entonces? He ahí la dificultad paradójica de saber cómo actuar para avanzar un país, de la misma forma que distintas especies intentan preservar su existencia actual pero también su existencia a largo plazo, como las sabias líquenes.

Cecilio Oviedo

 


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