Venezuela se enfrenta, desde hace un par de meses, a la que, probablemente, sea la decisión más importante en términos políticos de las últimas décadas. El próximo 7 de octubre se celebrarán las elecciones de las que saldrá el próximo Presidente de la República, enfrentándose, por parte del Partido Socialista Unido de Venezuela el actual Presidente, Hugo Chávez, contra Henrique Capriles, representando a la Mesa de la Unidad Democrática.
Las elecciones venezolanas; esperadas tanto por opositores como por los partidarios del actual presidente, van a tener una importancia inusitada en esta ocasión; por diversos factores.
El primero es que, por primera vez existe cierta unidad dentro de la oposición en torno a la MUD y a la figura de Henrique Capriles. El candidato opositor ha conseguido alinear a la gran mayoría de los partidos opositores al régimen en un proyecto que busca distanciarse de la imagen “burguesa” que la oposición tenía hasta hoy. Con una campaña que le ha llevado a recorrer la totalidad del país con un discurso en cierta manera rompedor con la tendencia conservadora del Partido, Capriles quiere sustentar su futurible gobierno en varios pilares, donde la educación, los jóvenes, la seguridad, y una adecuada gestión de los recursos del país destacan. La aparición de Capriles responde a una necesidad de “actualización” de los conservadores en Venezuela, donde suelen ser asociados con gobiernos anteriores (como en el caso de Carlos Andrés Pérez) superditados a intereses extranjeros. La inseguridad y la ineficiencia administrativa serán los principales problemas a los que se tendrá que enfrentar quien gane el próximo 7 de octubre.
Otro factor que está teniendo mucho peso en estas elecciones es la propia campaña electoral. Ambos candidatos saben que los discursos, mítines y campañas de corte clásico no funcionan para una nueva sociedad venezolana. Con un discurso “revolucionario” agotado tras más de 10 años de gobierno chavista, y con el denostado y agotado también discurso opositor, ambos candidatos buscan vías nuevas de ganarse el favor electoral. Por un lado mediante la música. Las campañas electorales venezolanas tienen una presencia musical muy importante, donde las canciones llaneras tienen un puesto de honor. En los últimos años el partido gubernamental ha sabido utilizar bien este recurso, y el grupo de rap “chavista” Dame Pa´Matala es un ejemplo del uso de la música con fines políticos y electorales. El cambio a día de hoy viene con la propia música, y el reggaetón y la salsa acompañan las campañas; un ejemplo perfecto de esto es el tema “Chávez, corazón del pueblo”; un feat de jóvenes artistas venezolanos en apoyo al Presidente. Merece especial consideración el uso de las redes sociales, y si bien Henrique Capriles gana en Facebook (más de 5 millones de Likes frente a los menos de 2 millones del actual presidente), el uso de Twitter (con su cuenta @Chavezcandanga) y de las televisiones, tanto públicas como privadas (con la excepción de Globovisión, embargada recientemente) son monopolio del actual Presidente. Otra “armas secreta” electoral está siendo el uso de dibujos animados de los candidatos, presentados como superhéroes del pueblo o perfectos vecinos; apelando, en muchas ocasiones, a la propia inocencia del pueblo. Es llamativo, cuanto menos, el vídeo “Chávez el pitcher”, donde se presenta a Venezuela como un equipo de baseball que se enfrenta a otro conformado por jugadores como “Chicho Inseguridad” o “Tony Desempleo” . Se aboga en el vídeo por un cambio de pitcher (lanzador en baseball) ya que su lanzamiento “rabo de gorrino” no funciona, pero en lugar de mandarla “recta y al centro” (del equipo “Problemas”) el pítcher echa la culpa a que “no se puede pitchear con tantas voces en contra” además del hecho de acusar al cátcher de ser un infiltrado. Sobra decir que el vídeo, de estética similar a “Isla Presidencial”[1] fue, obviamente, producido por la oposición.
Gracias al velo mediático que las elecciones traen consigo, la vasta mayoría del país puede, en cierto modo, olvidarse por un tiempo de los problemas que subyacen al país. El desempleo, en cotas similares a las alcanzadas en 1991, es uno de los principales temores de la sociedad venezolana junto con la, ya constante en el país, Inseguridad (con mayúsculas). Sin embargo en los últimos meses hemos acudido a ver cómo la ineficiencia administrativa y organizativa del país ha llevado a dos de las principales refinerías del país ( El Palito en Carabobo, extinguido ayer, y de la más grande del país, Amuay, que dejó 42 muertos) a yacer pasto de las llamas. Los incendios, que dejaron completamente inútiles ambas refinerías, suponen un mazazo para la ya maltrecha economía venezolana, que ha visto cómo el petróleo, principal sustento económico del país, es vendido a precios irrisorios, cuando no regalado, a países “amigos”. Salga quien salga elegido deberá controlar la eficiencia del mercado petrolífero estatal (hipotecado por 20 años a los chinos) ya que la falta de estas refinerías supondrá una considerable bajada en la producción.
Añadido a esto, la sombra del fraude electoral se extiende por el país. El pasado día 20 de septiembre, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se presentó una denuncia contra este mismo organismo y su corte, la CIDH[2]. La denuncia, dirigida hacia el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, supondrán un distanciamiento efectivo del sistema interamericano de protección de los Derechos Humanos. Pese a que la denuncia de la Comisión no surtirá efectos (es decir, la salida de Venezuela de la misma) hasta un año después de su presentación, desde el mismo momento la CIDH no tiene potestad para investigar las posibles violaciones contra los Derechos Humanos que se produzcan en el país hasta la fecha. La decisión, que llevaba meses fraguándose en el Palacio de Miraflores va a tener muchas y graves consecuencias. Por un lado, y en términos más generales, va a suponer la pérdida, para la población venezolana, de una instancia superior en materia de derechos humanos, la CIDH, institución que en muchas ocasiones ha llegado a donde la justicia ordinaria del país del Orinoco nunca llegó. Por otro lado, más siniestro y concreto, nos encontramos con el posible uso de esta nueva “inmunidad” con respecto a las elecciones venideras. Existe un debate entre muchos especialistas en la materia (como Carlos Alberto Montaner) no alineados o más cercanos a la política chavista (como Andrés Oppenheimmer) acerca de si se está preparando un fraude electoral a gran escala. Aunque no demostrado, existen ciertos “desajustes” en cuanto a los porcentajes de crecimiento poblacional y del censo electoral; lo cual, en opinión de ciertos especialistas puede determinar la aparición de 2 millones de “votos fantasmas”, es decir, lo que en España se conoce como “pucherazo”. Sumado a esto, el hecho de que se haya denunciado a la CIDH supondrá que la Comisión (y la Corte) no podrán investigar los abusos o posibles fraudes que durante el proceso electoral se lleven, supuestamente, a cabo.
Las encuestas en cuanto a quien ganará las elecciones son contradictorias, lo cual es la perfecta muestra de la extremada polarización que existe dentro del país. No existe ninguna fuente fiable que nos permita determinar a ciencia cierta quién será el ganador en los comicios de octubre; aunque existen ciertas expectativas o predicciones que pueden ser consideradas relativamente realistas. La corriente principal apunta a que, gane quien gane, lo hará por un margen muy reducido, inclinándose la balanza hacia la continuidad Chavista. La “victoria” sobre el Cáncer hizo de Hugo Chávez una vez más el líder carismático del socialismo venezolano, mas, los eventos de los últimos meses le han hecho reducir su supuesta ventaja sobre Capriles. Los conservadores son optimistas y sostienen (analizando las anteriores elecciones regionales y legislativas) que van a ser los ganadores, sin embargo no cuentan con que a esas elecciones no se presentó Chávez, ya que el exacerbado personalismo que destila su persona es posiblemente el factor de mayor importancia en las elecciones presidencialistas.
Nadie sabe con seguridad que va a pasar en dos semanas, pero los venezolanos tienen la elección en sus manos, lo que deben preguntarse es ¿Debemos seguir confiando en este pitcher o es mejor cambiarlo? El partido por Venezuela está en juego.
José Enrique Conde
Fuentes:
http://www.eleccionesvenezuela.com/candidatos-presidenciales-venezuela.php
http://www.elpais.com.uy/120922/predit-665223/andresoppenheimer/¿fraude-electoral-en-venezuela-/
http://www.larazon.es/noticia/3603-la-sombra-del-fraude-electoral-masivo-planea-sobre-venezuela
http://lta.reuters.com/article/topNews/idLTASIE88K05E20120922
[2] Corte Interamericana de Derechos Humanos

