La importancia del Sinaí

7 09 2012

Fuente: sonosrotos.blogspot.com

Varios acontecimientos de gran trascendencia han marcado el mes de agosto en Egipto: el (presunto) aumento del poder del Presidente Morsi dados los cambios en la cúpula militar, una nueva matanza de cristianos coptos y los ataques del Sinaí. En breve estudiaremos las relaciones entre los tres fenómenos y sus implicaciones para el presente y futuro de Egipto, pero en este estudio nos centraremos en el último acontecimiento y en las consecuencias, especialmente graves, que tiene para el país que con más temor ha visto la revuelta egipcia: Israel.

El 5 de agosto, un ataque terrorista mató a dieciséis policías egipcios destacados en el Sinaí. Los terroristas entraron después en territorio israelí, lo que hizo que los hebreos se implicaran en el asunto, matando a seis terroristas. Después, el 8 de agosto, la aviación egipcia bombardeó también una zona de fuerte presencia terrorista. Los combates continuaron con escaramuzas entre ambas facciones, pero lo relevante no es eso: lo relevante es que, por primera vez desde 1967, el Ejército egipcio ha vuelto al Sinaí.

En las guerras que ha librado Israel desde su nacimiento, el objetivo primordial ha sido, como es lógico, su supervivencia. Para ello, los israelíes no se han limitado a asegurar su territorio, sino que han establecido zonas de control o seguras en áreas que, sin ser estrictamente su territorio, están de algún modo bajo su control o al menos no bajo control del enemigo. El mejor ejemplo de esto es la guerra de 1967: en este año, los israelíes tomaron Jerusalén Este y consolidaron su control sobre Cisjordania, creando con ello una barrera frente a Jordania; también invadieron los Altos del Golán, en Siria, por lo que la frontera con este país también estaba protegida por una zona estrictamente no israelí pero con fuerte presencia de militares judíos, amén de asegurarse el control de grandes depósitos del recurso más preciado del mundo: el agua; por último, el ejército hebreo penetró en la Península del Sinaí hasta el Canal de Suez (el cual, después de lo sucedido en 1956, evidentemente no amenazó). Con ello se aseguró que nunca más se cerraría el Estrecho de Tiran, amén de cumplir con los mismos objetivos que en los casos anteriores: servir de barrera frente a ataques egipcios. De esta forma, las sucesivas invasiones de sus enemigos se librarían en territorio no israelí: si Siria atacaba, el campo de batalla serían los Altos del Golán, no las ciudades israelíes; si Jordania atacaba, combatirían en Cisjordania, y si Egipto atacaba, combatirían en el Sinaí.

Los Altos del Golán[1] y Cisjordania fueron rápidamente colonizados, siguiendo la política de asentamientos que tan problemática resulta. El caso del Sinaí fue, no obstante, distinto, pues Israel se retiró tras la guerra de 1973 bajo la presión del entonces Secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, quien buscaba atraer a Egipto hacia el bloque capitalista. Gracias a esto se firmaron los Acuerdos de Camp David en 1978, marcando la paz entre Egipto e Israel; Menachem Begin y Anwar Sadat fueron recompensados con el Premio Nobel de la Paz, aunque el último fue asesinado en un desfile en 1981 por haber pactado con Israel. Al año siguiente, la Península del Sinaí fue devuelta a Egipto, aunque con la condición de que siguiera desmilitarizada.

Aún tenemos otro enemigo de Israel del que hasta ahora no hemos hablado: el Líbano. En este país estalló la guerra civil en 1975, como consecuencia de la filtración palestina que, liderada por Yasser Arafat, había intentado desestabilizar Jordania (a donde se habían visto obligados a huir tras la ocupación de Cisjordania por Israel en 1967) y, tras el famoso Septiembre Negro, habían entrado en el Líbano. La Organización para la Liberación de Palestina intentó utilizar el sur del país como base para sus ataques contra Israel y, en gran medida, tomar control del país o al menos de la zona sur del mismo. Controlado por cristianos, el Líbano quiso impedir el aumento de poder de la OLP como ya lo había hecho el Rey de Jordania, pero era tarde: la OLP se había vuelto poderosa, y estalló una guerra civil que durante quince años devastaría al que hasta entonces era probablemente el más próspero país árabe.

Israel, desde luego, no se quedó de brazos cruzados frente a una situación que claramente le amenazaba: en 1978 invadió el sur del país, hasta el río Litani, y creó allí una zona de control equivalente a los Altos del Golán, Cisjordania o el Sinaí. Las actividades de la OLP motivaron que Israel presionara más fuerte, hasta llegar a asediar Beirut en 1982, tras lo cual la OLP huyó a Túnez. La guerra siguió en el Líbano, a pesar de todo, dadas las presiones de Siria y de una nueva arma recién creada: Hizbolá. Israel mantuvo el control del sur del Líbano (la zona comprendida entre la frontera con Israel y el río Litani) hasta el año 2000, en que fue transferida al UNIFIL.

En 2006 estalló de nuevo la guerra en la zona, entre Hizbolá e Israel. El Estado Judío no perdió, pero, por primera vez en su historia, tampoco ganó. Las victorias conseguidas frente a los terroristas fueron marginales y costosas, y aunque éstos tampoco lograran doblegar a los judíos, se produjo una situación absolutamente inédita: por primera vez, Israel se veía obligado a tomar en consideración el poderío militar de otra facción. Hizbolá, posiblemente la fuerza de combate más efectiva de todo el Oriente Medio tras los ejércitos hebreo y persa, había conseguido hasta cierto punto arrebatar la iniciativa a los israelíes. Esto no significaba que ellos la hubieran conseguido, pues no tienen tanto poder, pero sí comenzó a significar que Israel debería empezar a bailar siguiendo una música en la cual ya no era el único compositor.

Esto se ha manifestado como una dramática verdad (dramática para los israelíes) en los eventos de la “Primavera Árabe”. Israel ha asistido, impotente, a un espectáculo en que uno de los Gobiernos con los que había firmado la paz ha sido sustituido por otro que le puede ser hostil (Egipto), y un Gobierno hasta ahora hostil pero previsible puede verse reemplazado por una versión levantina de los talibán (Siria), con las consecuencias que eso puede tener para el Líbano y especialmente para Hizbolá, que podría convertirse en una máquina de destrucción salvaje e incontrolada si pierde a su cabeza, que es Irán a través de El-Assad. Israel no ha podido manipular ninguno de estos movimientos para crear Gobiernos que le sean favorables, y no solamente eso, sino que se está viendo obligado a negociar con Gobiernos más hostiles que los anteriores para su supervivencia.

El mayor ejemplo actual de esto es lo sucedido en el Sinaí: Israel se ha visto obligado a permitir que, siquiera sea temporalmente, el Ejército egipcio vuelva a ocupar la zona. Con ello ha caído una de las más importantes zonas de seguridad de que disponía, y aunque ello no debiera suponer que vuelva a ser hostigado o directamente atacado por Egipto, sí que puede implicar un fortalecimiento de Hamas[2] y la Jihad Islámica. Y, sobre todo, supone la confirmación de la pérdida de iniciativa, pérdida que, si se une a otros factores (como podría ser la caída de Bashar El-Assad o la obtención de la bomba atómica por parte de Irán), podría cambiar por completo el Oriente Próximo tal y como lo conocemos hasta ahora.

Francisco Rivas


[1] En 1981 la Knesset dictó la Ley de los Altos del Golán, mediante la cual se reemplazaba el Gobierno militar israelí por uno civil. Nótese que esto significa que los Altos del Golán pasan a ser zona perteneciente a Israel, no una zona ocupada militarmente. Esta ley no ha sido reconocida ni siquiera por los Estados Unidos.

[2] Como se recordará del artículo Hamas rompe el equilibrio (13.3.12), Hamas ha abandonado el bloque chií de resistencia frente a Israel y se ha unido a los suníes, a los que religiosamente pertenece. Abandonó Damasco y se ha asentado en Doha, y este nuevo posicionamiento fue anunciado en la Mezquita de El-Azhar en el Cairo, uno de los más importantes centros suníes del mundo… irónicamente construida por los fatimíes, una secta chií.


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