La sangre de los cristianos cubre África

25 07 2012

 

En lo que llevamos de año, los ataques contra los cristianos en África se han multiplicado, produciéndose nuevos martirios con una frecuencia alarmante (en algunas zonas, casi todas las semanas). Es menester hacerse eco de esta situación y no permitir que sea desatendida, y hacer un estudio serio implica también analizar cada zona de conflicto en detalle, dado que cada una de ellas tiene sus factores particulares y su tragedia diferenciada.

Las zonas en las que la persecución ha aumentado son, en orden de gravedad: el Sahel, concretamente Nigeria; la costa oriental cercana al Cuerno de África, esto es, Kenya y Tanzania; y Egipto.

En cuanto al Sahel, la terrible situación de los cristianos en Nigeria ya ha sido objeto de análisis antes en la web, principalmente en Boko Haram o la nueva amenaza de Nigeria (13.11.11) y Navidad sangrienta (25.12.2011). La amenaza procede principalmente de Boko Haram, un grupo extremista islámico cuya fuera ha aumentado enormemente a partir de 2009 (año en el que, según varios analistas, podría haber entrado en contacto con Al Qaeda en el Magreb) y que desde verano de 2011 está realizando ataques cada vez más sofisticados y letales contra la comunidad cristiana. No obstante, no se trata del único actor al que deben enfrentarse los cristianos: los últimos martirios se produjeron a principios de julio, cuando nueve aldeas cercanas a la ciudad de Jos fueron arrasadas y 22 cristianos muertos. El ataque no fue efectuado por Boko Haram sino por ciudadanos nigerianos sin mayor filiación que la religiosa, lo cual reviste especial gravedad ya que significa que los cristianos son perseguidos no sólo por un grupo de terroristas al margen de toda ley y no representativos de la sociedad, sino por una parte de sus conciudadanos.

Algo similar podría suceder en Mali y el recién formado Azawad[1], donde Al Qaeda en el Magreb y grupos terroristas aliados han tomado el control y han comenzado una sistemática campaña de destrucción de todo aquello que no sea acorde con su visión del mundo, incluso aunque sea musulmán, como las tumbas de los hombres santos del Islam en la ancestral ciudad de Tombuctú. Qué duda cabe de que esta inseguridad podría afectar a los cristianos, aunque de momento no ha habido noticia de ningún atentado.

La segunda zona es la costa oriental de África, concretamente Kenya y Tanzania. En Kenya, en la ciudad de Garissa, 17 cristianos perdieron la vida en un ataque coordinado contra iglesias católicas y protestantes llevado a cabo por Al-Shabaab, el grupo terrorista somalí. La razón de esta situación es fácilmente comprensible, si bien difícilmente evitable: en noviembre de 2011, y coincidiendo con el secuestro de varios cooperantes europeos en un campo de refugiados en Kenya cercano a Somalia, el ejército keniata, apoyado por Uganda, Etiopía y milicias aliadas somalíes, lanzó una ofensiva contra Somalia y específicamente contra Al-Shabaab, con el objetivo inmediato de arrebatar a los islamistas el puerto de Kismayo. Al margen de los resultados militares, la ofensiva ha conseguido radicalizar a los keniatas de etnia somalí que viven en Kenya y que son musulmanes, haciendo que sea fácil para Al-Shabaab reclutarlos y que lleven a cabo atentados en suelo enemigo. Es bien conocida la aversión que Al-Shabaab siente hacia los cristianos[2], por lo que son un objetivo prioritario en su estrategia de doblegar a la “cristiana” Kenya mediante el terror.

En lo que se refiere a Tanzania, los hechos son menos escalofriantes, pero igualmente graves: el 26 de mayo una turbamulta de musulmanes demolió tres iglesias en la ciudad autónoma de Zanzíbar. Zanzíbar es una ciudad de mayoría musulmana en un país que profesa mayoritariamente el Cristianismo, y que tiene graves tensiones separatistas. De este modo, el recurso al conflicto interreligioso es una estrategia más de los separatistas de Zanzíbar frente al poder central cristiano de Tanzania, una estrategia que de momento ha costado la destrucción de 25 iglesias.

Finalmente, tenemos Egipto. La situación de los cristianos allí ha sido objeto de varis estudios y análisis de actualidad (véanse Los coptos lloran a Shenouda III (21.3.12) o Los Hermanos y el Poder (27.6.12), entre los más recientes). Los ataques contra la comunidad copta, que ya habían comenzado antes de la caída de Mubarak, se intensificaron con ésta y a medida que los islamistas ganaban poder. Ahora mismo el Presidente electo, Mursi, ha prometido moderación e integración de todos los miembros de la sociedad egipcia, no sólo los islamistas. De todos modos, no es fácil discernir hasta qué punto esta proclamación es una real declaración de intenciones o una mera operación de maquillaje forzada por el ostracismo al que le han sometido las decisiones de Tantawi y los militares. El proceso de creación de un Egipto post-Mubarak está siendo muy lento y en consecuencia la consolidación de la política, y la forma en que ésta afectará a la gran población cristiana del país, está por llegar, pero por el momento las señales no permiten que los cristianos sean optimistas. Ni en Egipto, ni en Kenya, ni en Nigeria.

Francisco Rivas


[1] Para más información al respecto, consultar Mali y Azawad (15.4.2012) y Azawad, ni independencia ni seguridad (31.5.2012)

[2] Recomendamos consultar el apartado dedicado a Somalia en “La sombra de Nerón. La persecución a los cristianos en siglo XXI” - DossierGIN3

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