Escape from Camp 14. La huída del campo 14

14 07 2012

Source: Elaboración propia

Hace poco menos de tres meses se publicó en el Reino Unido y en los EEUU un libro firmado por el reconocido periodista Blaine Harden (quien fue durante muchos años reportero de The Washington Post para el sudeste asiático) que si bien no ha sido recogido por la crítica como un bestseller o un indispensable considero que trata un tema del que nos solemos olvidar; una escalofriante historia que ha de remover nuestras conciencias y hacernos pensar, un libro veraz y real; pues como decía Hemmingway al respecto de la temática de los libros es que  “Ningún tema es malo si la historia es real. Si la prosa es limpia y honesta y si afirma el valor bajo presión”.

“Escape from Camp 14”, que lamentablemente no ha sido todavía traducido al español, ni editado en España, nos narra la salvaje historia de Shin Dong-hyuk, un joven norcoreano que pasó la gran parte de su vida confinado en un campo de trabajo, a la sazón de os gulags soviéticos, donde estuvo recluido por el peor delito que se puede cometer en Corea del Norte; el sólo hecho de haber nacido.

Es bien sabido que el régimen de Pyongyang es, entre otras muchas cosas (como el completo desconocimiento que su población-con la excepción de las familias especialmente ligadas al Partido- tiene del resto del mundo, las frecuentes hambrunas o la adoración -cuasi-religiosa y personalista hasta el absurdo- impuesta hacia el Líder) un Estado donde el más mínimo respeto hacia los Derechos Humanos y la dignidad del individuo se diluyen en pos del tergiversado “bien común” de Korea del Norte. La Guerra de Korea y la subsecuente disgregación en los Estados Norte y Sur determinó, en el norte, una represión sin igual hacia cualquier intento de disidencia que determinó la apertura de las, en coreano, prisiones kyo-hwa-so; cárceles/campos de concentración donde recluir a sus propios ciudadanos descontentos con el régimen. Al más puro estilo de los gulags o checas.

En cualquier Estado de Derecho las razones que pueden llevar al mayor castigo punitivo y coactivo como es la cárcel son siempre tasadas, y no bastando con ello, la entidad de daño producido ha de ser “antijurídico”, lo cual significará que la actitud delictiva ha de ir en contra, cuanto menos moralmente, contra lo que el Estado representa, positivado en las leyes. Esta garantía, que cualifica la entidad de los actos de los nacionales y responde equitativamente es inexistente en Korea de Norte. Por poner un ejemplo; en todas las casas hay siempre, presidiendo la sala común dos cuadros, uno de Kim-Jong-Un y otro de su hijo, Kim-Jong-Il. La veneración hacia estas personalidades es tal que existe un cuerpo de investigación público que pasa con cierta frecuencia por cada casa para comprobar si los cuadros están en buen estado; el hecho de tenerlos descolocados es motivo de falta, y la falta o deterioro de uno de ellos es motivo de delito de atentado, penado con la cárcel.

Pero en Korea del Norte no existen cárceles.

Tras la Guerra de Korea, el abuelo de Kim-Jong-Un, actual (y querido) Líder, Kim-Il-Sung  tuvo que lidiar con el problema de lo que habitualmente se llama disidencia, y la solución, imitando al régimen estalinista fue la configuración de los gulags, macrocárceles imitando la estructura de ciudades, donde familias enteras son recluidas por toda clase de delitos, sin la menor expectativa de volver a ver la “libertad” (este libertad va entre comillas, pues la vida en Korea del Norte no pude ser calificada de libre). El control de la “población” del gulag es tal que se asignan parejas sexuales de entre los reclusos, para mantener estable el número de personas. La comida escasea, e incluso tus propios padres biológicos son vistos como unos competidores por la comida. La muerte, la miseria y la enfermedad están a la orden del día, y cualquier intento de fuga es penado con la muerte; única liberación posible al infierno en vida que sufre los norcoreanos. Los reclusos son enviados a los campos sin ninguna información acerca de los cargos que se les imputan (lo cual acentúa la arbitrariedad de las detenciones) y no existe ningún juicio o cuanto menos valuación de sus actos. Llevar en la solapa equivocada la efigie (lo cual es obligatorio) del Gran Líder y Presidente Eterno (Kim-Il-Sung) es razón suficiente para no volver a ver a tu familia o vecinos. Los detenidos desaparecen de sus propias vidas, de forma similar a los “desaparecidos” en Latinoamérica, solo que, tras la detención, se borra cualquier rastro de su paso por el mundo. Al más puro estilo orwelliano, tras la detención son obligados a trabajar en minas, construyendo equipamientos, cosiendo trajes, o trabajando en los ineficientes campos norcoreanos. Las ejecuciones arbitrarias están a la orden del día, así como las violaciones de guardias a reclusas, con el consecuente aborto obligatorio.

En “Escape from Camp 14”, Blaine Harden, poniéndose como interlocutor de Shin Dong-hyuk, nos cuenta la vida de este joven de 23 años, nacido dentro del gulag llamado “Campo 14”, en Kaechon. Shin nació como origen de la arbitraria e impuesta unión de sus padres, y vivió los 23 primeros años de su vida en este campo cercano a Rusia. Tras una difícil infancia (menos de un tercio de los nacidos en estos campos sobreviven a alcanzar la edad de tres años) fue obligado a realizar trabajos forzados; así como mutilado. En una ocasión le cortaron los dedos de una mano por dejar caer una aguja con la que cosía los uniformes nuevos de los militares; y en otra fue suspendido sobre una hoguera (lo que le dejó marcas de quemaduras en los pies) para que confesase un plan de fuga. Shin, ya con 23 años pudo escapar, según él, gracias al cadáver de un compañero de huída, que cayó en la valla electrificada del campo de Kaechon. Escapando de sus captores que le perseguían logró llegar hasta Rusia, para luego pasar por China y Corea del Sur (donde existen más de 35000 refugiados norcoreanos). A día de hoy vive entre Londres y Nueva York, donde Blaine Harden recogió su historia.

Escape from Camp 14 representa la realidad que escapa a la ficción, la veracidad de un mundo de corte orwelliano impensable en la sociedad occidental. Sin embargo Korea del norte no atiende a las reglas lógicas imperantes en el resto de los países de la Comunidad Internacional. El país se encuentra en un limbo, una posición intermedia entre el estalinismo personalista y la revolución cultural china que lleva en standby más de 50 años. La historia de Shin es la de un pájaro que escapa de la jaula, de la lucha por la vida y la libertad, y del prevalecimiento de la verdad. Escape from Camp 14 llevó hace meses la noticia de los gulags de nuevo a las portadas, pero se ha vuelto a olvidar, nos hemos vuelto a olvidar; el país más secreto del mundo empieza a serlo menos;  gracias a actos como los de Shin sabemos más de lo que sucede en Korea del Norte, la valentía del individuo contra la arbitrariedad del poderoso.

José Enrique Conde

Fuentes:

http://www.goodreads.com/book/show/11797365-escape-from-camp-14

http://edition.cnn.com/2012/03/30/living/escape-camp-14-book-story/index.html

http://www.npr.org/2012/03/29/149061951/escape-from-camp-14-inside-north-koreas-gulag

http://www.economist.com/node/21553090

http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-17668076

http://www.economist.com/node/21553029


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One response

13 04 2013
Nic

En este video os lo explica el mismo protagonista ;)http://wn.com/Kaechon_internment_camp

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