No Parking for Syria in the EU

3 06 2012

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As is usual in World Affairs, violence is taking place rather than proper action in order to prevent it. Cynically, we might once again blame diplomats for their idleness and laissez faire coldness. But despite the stereotyped frostbite in their hearts, so hard to chisel off in the eye of outsiders, there is but despair and misunderstanding in inflicting such abuse to the orderly, trained and especiallyobedient men and women which comprise the diplomatic service worldwide. As sticks and stones may break their bones, words will not hurt them. And although despite a few who decide to sign out for moral reasons (God bless them), most have to stick with the “whether you like it or not” government policy, which can be describedsometimes as dim-witted, slow, idle and from time to timeeven unsympathetic.

Once again, that place which we aforementioned is Syria.But those much criticized diplomats are not EU diplomats. In such a crisis, they have managed to team up in order to once again condemn the latest killings (which have gained altogether worldwide condemnation for the sheer violence of the conflict, with around 100 casaulties, that has earned a name of its own: Houla). A pat in the back is what theCatherine Ashton’s EU External Action Service deservesdue to the coordination of the condemnation and sanctionsby many Member State officials and even the declarationof persona non grata of many Syrian Ambassadors in these nations (countries like Germany, France, Italy and Spain, according to Le Monde). Of course, their allies at the other side of the Atlantic, USA and Canada, have done the same in order to pressure the Syrian government over the ousting of the president (Al-Asad) and the end of theviolence between faction groups and the government.

The latest abovementioned massacre’s authors are not truly clear as Western media insists on blaming the government and the government blames the terrorists. This blame is not as we may believe to be unrealistic (see the following letter of the Syrian government to the UN Security Council about terrorist attacks:http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=S/2012/318&Lang=E). One thing is for surethough: the shelling of civilian homes isn’t exactly “heroic”, as the Syrian foreign ministry spokesman described the national army, according to the BBC.Furthermore, the author of this article has had the chance of talking to a med student about the some of the wounded in Syria since the conflict began in March 2011, where he described the torturing of children as something that can “take many years of sleep”. These resistance groups are not without their fair share of the violence either, by further provoking the army and organizing attacks that end up with civilian casualties. The government also seems to reprimand the hidden foreign and existing intervention into these groups.

All the work put in place by Western powers and the latestUN activities sound reassuring and one can even say with great pride that it is an honour to be a citizen of one of these democracy-hugging countries. Russia and China, on the other hand, are slightly more reluctant to proceed. Criticism with these countries has largely decreased due to the amount of violence in the region. It seems that the rivers of warm blood that have been shed lately have given way and both reached and melted the ice within their hearts.

In the end, it looks like yet another reminiscence of a game called Cold War, in which the old and tattered Communism (to be precise, a custom made one for each country) has given way to a new democracy-tinted autocracy (possibly the worst nightmare for the establishment of a law-binding state) but still sees the “West” as a potential enemy. These countries declare that it is unlawful to intervene in countries’ internal affairs and could bring violent and unpredictable consequences such as the bombing of civilian homes by NATO in Libya. Also, countries like the USA have a vile reputation for intervening and funding resistance groups (in accordance to their interests) in countries that despite not having good human right records at all, do not comply with their economic aspirations such as oil exploitation (exempli ad nauseam, Chile, Panama, Ecuador and modern Iraq).

This is why Western powers, such as the USA and the EU, should cease to approach countries in such a way in order to not appear to be hypocritical in the eyes of countriesthat do not wish to intervene and should set an example in order to defend human rights more effectively around the World in the Security Council. A truly priceless act.

Cecilio Oviedo





Hijos de Hussein: Irán y el chiísmo (II)

1 06 2012

Fuente: islamtribune.com

Una vez repasadas someramente las bases ideológicas de la Revolución iraní en el estudio anterior de la serie (Hijos de Hussein: Irán y el chiísmo (I)), comenzaremos por describir los hechos que llevaron a esta Revolución, para después centrarnos en el sistema de Gobierno que se instauró.

Irán había estado gobernado por la Dinastía Pahlavi desde 1925, cuando Reza Pahlavi, oficial del Ejército, se alzó contra la Dinastía Qajar y la destronó, convirtiéndose él en Sha. Fue sucedido en el trono por su hijo Muhammad Reza Sha en 1941, quien sufrió la oposición de varios sectores como los comunistas o los clérigos chiíes, disconformes con la secularización que tanto él como su padre habían convertido en santo y seña de su política[1]. La mayor tensión de su Gobierno, no obstante, se produjo con el nacionalista Mossadeq, su Primer Ministro: a pesar de que la Monarquía en Irán se configuraba como constitucional, ambas figuras, el Sha y el Primer Ministro, pelearon durante finales de la década de 1940 e inicios de la década de 1950 por tener mayor poder: cuando Mossadeq nacionalizó el petróleo iraní en 1951 su apoyo entre los ciudadanos iraníes se incrementó, y se sintió lo suficientemente fuerte como para, en 1952, solicitar también el control del Ejército. El Sha no lo permitió y lo destituyó, pero la reacción popular frente a este hecho le obligó a aceptarlo de nuevo en su cargo.

Mossadeq tenía el apoyo del pueblo, pero el Sha era más favorable a los intereses de EEUU y el Reino Unido, quienes finalmente, en 1953, promovieron un golpe de Estado que acabó políticamente con Mossadeq y dejó manos libres al Sha para actuar según su discreción. Y su actuación, como no podía ser menos, estuvo en todo caso conforme a los intereses del bloque occidental, en contraposición al soviético. Con ello se ganó la enemistad de los comunistas, quienes ya habían intentado acabar con su vida en 1949 y que eran más proclives a Mossadeq, aunque al final también a éste le retiraron su apoyo (entre otras cosas, por nacionalizar la telefonía y la pesca, concedidas a la Unión Soviética).

Ya hemos hecho referencia a la política secularizadora de los Pahlavi. Esta política, acentuada bajo el reinado de Muhammad Reza Sha, se enmarcaba dentro de una más amplia de occidentalización, tendente a hacer de Irán un firme aliado del bloque occidental en una zona tan sensible como el estrecho de Ormuz y todo el Golfo Pérsico y el Océano Índico. En 1963 el Sha puso en marcha la llamada “Revolución Blanca”, que incluía algunas medidas como la reforma agraria, la extensión del derecho de sufragio a las mujeres[2] o la erradicación del analfabetismo. Sin embargo, no abandonó formas propias de un déspota ilustrado al apoyarse fuertemente en su servicio de inteligencia, el SAVAK, para controlar y neutralizar a la oposición. Fue, por tanto, inevitable que sus medidas se percibieran más como una sumisión a los intereses del bloque occidental que a un verdadero interés por su pueblo, especialmente dado el incidente con Mossadeq, lo que causó una amplia oposición a su Gobierno procedente por parte de, como hemos mencionado, comunistas, nacionalistas e intelectuales.

En toda esta política de bipolaridad característica de la Guerra Fría existe un tercer actor con el que nadie contó en su momento y que, quizá por ello, fue capaz de alzarse con el poder: los islamistas. Usando un lenguaje popular y proponiendo como alternativa a las injusticias del Sha los principios del Islam chií, los clérigos chiíes, encabezados por el Ayatolá Jomeini, por entonces exiliado en París, consiguieron movilizar a la población introduciendo los mensajes de éste de contrabando y haciéndolos sonar en el interior del país. Los últimos meses de 1978 fueron de gran agitación social, a medida que todos los grupos opositores al Sha salían a las calles y hacían tambalearse su reinado. Finalmente, el monarca abandonó Irán el 16 de enero de 1979, dejando al cargo a su Primer Ministro Shapour Bajtiar. Cuando, el 1 de febrero del mismo año, Jomeini aterrizó en Teherán, Shapour Bajtiar fue incapaz de mantener la situación y huyó también a los diez días. La Dinastía Pahlavi había terminado, y comenzaba la Revolución Islámica.

El 1 de Abril de 1979 se convocó un referéndum. En él se preguntaba a los iraníes si querían una República Islámica, con dos respuestas posibles: sí o no. El éxito del “sí” fue aplastante, y quedó instaurada la República Islámica de Irán, cuya legitimidad ideológico-religiosa hemos estudiado anteriormente.

No tardó en promulgarse la Constitución, en la cual se establecía un sistema de gobierno que, dado que es único en el mundo y muchas veces malinterpretado o insuficientemente explicado catalogándose simplemente de “teocracia”, consideramos que merece la pena explicar. Es en cierto modo verdad que Irán es una teocracia, en tanto que el poder último reside en el Líder Supremo, quien es un clérigo chií. Pero también es cierto que es una teocracia electiva: el electorado vota para tres órganos: el Parlamento, el Presidente (quien después nombra al Gabinete, equivalente al Consejo de Ministros), y la Asamblea de Expertos, consistente en 86 clérigos chiíes elegidos cada ocho años. Es esta Asamblea de Expertos la que, entre sus miembros, escogerá al Líder Supremo, al cual deben confirmar periódicamente[3]. El Líder Supremo, a su vez, nombra a seis Guardianes del Consejo, y los otros seis serán nombrados por el Parlamento. Su función es en cierto modo equiparable a la de un Tribunal Constitucional Occidental: son los encargados de determinar que las leyes promulgadas por el Parlamento están en concordancia con la sharia, y comprueba la idoneidad de los candidatos que se presentan al Parlamento y a la Presidencia.

Volviendo a la figura del Líder Supremo, él es quien también tiene el control sobre el Jefe del Sistema Judicial, el Consejo de Discernimiento (órgano consultivo del Líder Supremo), la inteligencia y las Fuerzas Armadas. Es muy importante destacar esta última atribución ya que convierte a Irán en, posiblemente, el único país del mundo en que el Presidente no tiene ningún tipo de control sobre el Ejército de su país. Tal y como hemos podido ver estudiando brevemente el organigrama del Gobierno iraní, posiblemente la figura más irrelevante de todo el entramado gubernamental sea el Presidente. Es decir, en estos momentos, Mahmud Ahmadineyad).

Francisco Rivas

[1] Los Pahlavi, y en especial Muhammad Reza Sha, se veían más como sucesores de los antiguos reyes persas que como deudores de los gobernantes musulmanes. En 1971 Muhammad Reza Sha promovió una impresionante celebración con ocasión de los 2.500 años del nacimiento del Imperio persa, y en 1976 sustituyó el calendario musulmán por el “imperial”, que tomaba como referencia el mismo fenómeno que había celebrado 5 años antes.

[2] Algo que, por otra parte, no ha sido combatido por el Régimen de los ayatolás, donde hay mujeres en el Parlamento (“Majlis”)

[3] Ni Jomeini ni Jameini, los dos únicos Líderes Supremos hasta el momento, han sido nunca desafiados por la Asamblea de Expertos.





Azawad, ni independencia ni seguridad (31.5.2012)

30 05 2012
Fuente: elpais

Fuente: elpais

Al son de gritos proclamando la grandeza de Allah surge la supuesta independencia de Azawad de Malí. Esta región supone el 65% de la superficie total del país centroafricano e incluye ciudades como Tumbuctú y Gao, de las más pobladas del Malí. Los protagonistas de este inesperado movimiento son dos guerrillas touaregs, el Ansar DIne y el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MLNA). Su visión de futuro independiente de Malí pasa por la implantación de la Sharia, la ley islámica, en Azawad.

De los acontecimientos se pueden extraer dos lecturas inmediatas: por un lado, terroristas de corte fundamentalistas no desaprovecharán esta coyuntura y por otro lado la falta de gobernabilidad en la región es inminente.

En cuanto a la primera de las cuestiones, en la región están implantados la cúpula magrebí de Al Qaeda  (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad del Yihad en África Occidental (MUYAO). Estos grupos, lejos de haberse mantenido al margen, han colaborado activamente en la desestabilización de la región, circunstancias en las que se mueven con soltura. Es por esto que el enraizamiento de Al Qaeda como cúpula dominante en la región se intensificará notablemente.

Por otro lado esta supuesta independencia supone un golpe letal a Bamako, que ya de por sí nunca ha controlado efectivamente el territorio en su totalidad, cabe esperar que ahora ha perdido hasta la más mínima influencia.

Cabe mencionar que la independencia del Azawad no deja de ser una proclamación al viento, pues para el reconocimiento internacional de los Estados deben darse los siguientes requisitos según del Derecho Internacional Público: Población permanente, Territorio determinado, Gobierno, Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados. Probablemente interpretando la disposición consuetudinaria internacional estrictamente, Azawad no cumple ninguno de los requisitos.[1] Por lo tanto, puede afirmarse rotundamente que Azawad no es un Estado, forma parte de Malí.

Los escenarios que se plantean son dos. Por una parte el Gobierno legítimo puede “reconquistar” el territorio en discordia. Esta opción, teniendo en cuenta la escasa capacidad del Gobierno resultante del reciente golpe de estado, la escasa presencia gubernamental en la zona de Azawad y un ejército debilitado, resulta prácticamente disparatada. La otra opción es ignorar la proclamación de independencia. Esta será probablemente la ruta a seguir de Bamako, al fin y al cabo a nivel político, económico y social la diferencia será mínima, pues como ya se ha mencionado nunca se tuvo un control efectivo del territorio.

David Jódar Huesca

 

Enlaces a las noticias:

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/27/actualidad/1338080043_901876.html

http://www.europapress.es/internacional/noticia-mlna-milicia-ansar-dine-establecen-estado-independiente-mali-20120527082716.html


[1]  Requisitos recogidos en la Convención de Montevideo que afirma en su primer artículo:

“El estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos:

I. Población permanente.

II. Territorio determinado.

III. Gobierno.

IV. Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados.”

Este artículo ha pasado a formar parte del derecho consuetudinario internacional y por los tanto aplicable erga omnes.





Enojados mexicanos vs. Democracia de telenovela (28.05.12)

28 05 2012

Source: twimg.com

El pasado miércoles miles de estudiantes (15000 según las autoridades) se manifestaron en D.F. para protestar contra lo que ellos han venido en llamar la “Democracia de telenovela” o la mediatización del proceso electoral mexicano.

El país azteca vive en estos momentos el período previo a un viraje político, con la más que esperada victoria de Enrique Peña Nieto, del PRI; en detrimento del gobierno saliente, del PAN. Desde hace varios meses y, en vistas de los comicios del próximo 1 de julio se ha venido a decir de continuo que el máximo favorito para ocupar el puesto de Presidente es Peña Nieto, lo cual ha motivado una campaña de mediatización de su persona sin precedentes en la política latinoamericana. De Peña Nieto se ha llegado a decir que es “el perfecto yerno” o “el vecino ideal”, y su campaña publicitaria más que dobla en financiación las de sus adversarios. Se trata pues de una victoria anunciada. El culto a la imagen de Peña Nieto, unido a las catastróficas consecuencias que la eterna guerra contra el narco tiene en el país han hecho que su popularidad haya subido como la espuma; y es por ello que los universitarios (“enojados”-a la sazón de los “indignados”) hayan salido a la calle; no para protestar directamente contra Peña; sino para criticar la excesiva cobertura mediática de determinados candidatos en detrimento de otros, lo cual puede ser, y de hecho es, perjudicial para la consecución de un proceso electoral libre y claro. Se ha criticado especialmente a  Televisa (una de las principales cadenas de televisión del país) por su desastrosa cobertura de mítines, programa electoral, o mera información acerca de los candidatos que no sean del PRI.

Las protestas parecen tener su representación en el (aún germinal) movimiento “Yo soy 132” en referencia a los estudiantes de la Iberoamericana que mostraron sus identificaciones para demostrar que eran estudiantes reales y no infiltrados que pretendían desprestigiar las protestas. Si bien estos eventos no tuvieron la cobertura mediática necesaria o cuanto menos mínima por parte de TVAzteca y Televisa, la carencia de presencia en los medios ha sido suplida con su enorme actividad en las redes sociales, donde se ha fraguado un canal alternativo de información (vía Twitter principalmente) donde se ofrece información “real” acerca del proceso electoral, abogando por la equidad y el respeto a todos los candidatos; menos a Peña Nieto.

El movimiento, que cuenta con el apoyo casi unánime de los estudiantes mexicanos pretende informar verazmente acerca de los otros candidatos y del proceso electoral; sin embargo la volubilidad y falta de “líderes” les han valido la desconfianza de la gran masa mexicana, que sigue siendo influenciable a lo que ve por la Televisión. El próximo 1 de julio se verá si el movimiento realmente cumple sus objetivos.

José Enrique Conde





Geopo(p)lítica de Eurovisión

26 05 2012
Fuente:  loveinfographics.com

Fuente: loveinfographics.com

A principios de los 50 Europa seguía todavía devastada por la guerra e inmersa en las labores de reconstrucción. Buscando unir a los europeos en torno a iniciativas algo más distendidas, la Unión Europea de Radiodifusión, una organización que agrupa a las diferentes redes nacionales de radio y televisión, puso en marcha un concurso de canción ligera en el que cada uno de los participantes presentaba una canción. Surgió entonces el Festival de la Canción de Eurovisión.

Sin embargo, lo que empezó como un proyecto para que Europa hiciera un paréntesis entre los grandes temas políticos y económicos, quedó al poco tiempo oscurecido precisamente por la sombra de las tensiones, los intereses y las rivalidades nacionales. Y es que el concurso no es más que una Europa en miniatura, una torre de Babel musical, en la que las amistades y enemistades se ponen de manifiesto. Si a todo ello sumamos la adhesión de Israel, la actuación de Marruecos en una edición o los intentos de participación de Líbano y Palestina, la polémica está servida.

 Tras el éxito de los primeros años, su popularidad se hizo patente y muchos activistas por la democracia en países que todavía estaban gobernados por dictadores comenzaron a contemplarlo como una plataforma para su causa. En 1964, año en el que Portugal participaba por primera vez, un espontáneo apareció poco antes de la actuación lusa sosteniendo una pancarta en la que se podía leer “Boycott Franco and Salazar”. A causa del espontáneo o no, lo cierto es que Portugal acabó en última posición sin haber recibido ningún punto. España tampoco salió mucho mejor parada; tan sólo logró un punto.

 Probada la influencia del festival, el propio Franco comenzó a pensar en el impacto y el respaldo internacional al régimen que una victoria española supondría. Según recientes investigaciones de la prensa amarillista nacional y extranjera, el general Franco habría comprado la victoria de Massiel en el 68. Representantes de RTVE viajaron a numerosos países europeos para comprar series de televisión que nunca llegarían a ser emitidas y contratar actuaciones de grupos y orquestas que jamás tuvieron lugar, a cambio de los votos en el festival. Tras el boom turístico de la década y las campañas de promoción en el extranjero, la victoria en Europa supuso el espaldarazo definitivo a esa España en auge.

 Sin embargo, no sería hasta la caída del Muro de Berlín y la fragmentación de la Unión Soviética cuando las tensiones comenzaron a brotar y las simpatías, bloques y alianzas se hicieron más patentes. En los últimos años los países del Este han acaparado la mayoría de las victorias. Los países balcánicos, que parecían haber olvidado las guerras fratricidas que los enfrentaban hacía apenas diez años, se unieron para alzarse entre ellos al primer puesto. Ejemplo de ello es la victoria de Serbia en 2007, cuando absolutamente todos los países que formaban la antigua Yugoslavia (Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro y Macedonia) le otorgaron la máxima puntuación. Pero no sólo se creó el bloque balcánico; los países bálticos comparten otra alianza, al igual que las repúblicas ex-soviéticas de Europa Central, y a su vez, todos ellos siguen rindiendo tributo a la Madre Rusia. Y es que la influencia de las metrópolis en sus antiguos imperios sigue latente. Irlanda y Malta siempre se acuerdan de Britannia en las votaciones y el pasado otomano  todavía sigue muy presente en las votos de Rumanía, Albania o Bosnia.

 Otro de los grandes flujos de puntos que surgieron con la incorporación de los nuevos países a las estructuras europeas es el de la inmigración. Alemania vota a Turquía, no por un pasado otomano, ni por un gusto especial por las danzas turcas, sino por la amplia comunidad inmigrante que mantiene las lealtades hacia su patria. Lo mismo ocurre con la afinidad de España hacia Ucrania y Rumanía, donde los dos grupos alcanzan el millón de inmigrantes. Los movimientos migratorios y las preferencias de destino entre los países europeos se manifiestan año tras año.

 Pero más allá de las afinidades o proximidad entre países, el contenido de algunas actuaciones ha provocado conflictos que han trascendido lo musical y han salpicado la política, como ocurrió en 2008 con la drag queen Verka Serduchka, la representante de Ucrania. El origen de Serduchka se remonta a los 90, cuando Andriy Danilko (pues así es como se llama en realidad) comenzó a travestirse como una mujer ucraniana rústica y de mediana edad, parodia de la nueva clase media de la época poscomunista. Tras ganar un concurso local de humor, dio el salto a la televisión, donde pasó a presentar un programa que se emitía en toda Rusia. A partir de entonces se convirtió en una de las estrellas del espectáculo más reconocibles de todo el espacio ex-soviético. Sus conciertos le llevaron desde Minsk hasta Vladivostok y durante este tiempo logró ganarse las simpatías de las élites; no había evento de empresa en el que Verka no estuviera presente o fiesta política en la que no acabaran todos bailando sus canciones junto a ella (incluidos Putin y Lukashenko, el presidente de Bielorrusia). Sin embargo, este romance con las altas esferas acabó en con la Revolución Naranja de 2004. En noviembre de este año, el pueblo ucraniano salió a la calle para protestar contra el fraude electoral del candidato pro-ruso Yanukovich y Serduchka decidió unirse a la revolución apoyando al pro-occidental Viktor Yushchenko. El respaldo de una de las figuras más populares en Rusia a semejante ofensa para el Kremlin supuso el final de la extraña alianza.

 En 2007, Verka se presentó a Eurovisión en representación de Ucrania con la canción “Lasha Tumbai”, que según la cantante se trataba de una expresión en el idioma mongol que quería decir “nata montada”. Cuando salió a actuar, ataviada con un vestido de corte militar confeccionado con pequeños espejos plateados y una estrella de cinco puntas en la cabeza, una mezcla entre abeto de navidad y bola de discoteca con la que trataba de burlarse de la herencia soviética, no llegó a cantar “Lasha Tumbai”, sino “Russia Goodbye”. Al momento, las redes sociales rusas estallaron contra Serduchka llamando a boicotearla y las reacciones desde el ámbito político fueron aún más críticas. Sin embargo la popularidad de la cantante en Ucrania aumentó exponencialmente desde el festival y decidió fundar un partido político y presentarse a las elecciones legislativas.

Otra de las actuaciones que levantó ampollas en el continente fue la del grupo lituano InCulto en 2010, que con su letra criticaba la integración de su país en la Unión Europea como ciudadanos de segunda:

“¿Somos tan legales como vosotros?. No señor, no somos iguales, no, aunque los dos seamos de la UE. Nosotros construimos vuestras casas y lavamos vuestros platos, para que mantengáis vuestras manos suaves y limpias”

Al fin y a la postre, el festival y el comportamiento de los países y los artistas recuerda bastante a la política europea de las dos últimas décadas. Los países ricos e industrializados invitan al banquete a sus menos favorecidos vecinos del Este y acaban pagando la factura (al fin y al cabo son Francia, Alemania, Reino Unido y España, “the Big Four”, los que corren con todos los gastos del concurso) para luego ser  rechazados y recibir todas las críticas.

Eurovisión ha sido y es el reflejo, algo deforme y desproporcionado, de la sociedad y de la política Europea, una reunión periódica de tópicos, prejuicios y canciones que año tras año sigue congregando a más de cien millones de europeos en torno a sus televisores. ¿La cita de este año? El 26 de mayo.

David Barrancos Larráyoz

Actuaciones musicales:

-Ucrania 2007: Verka Serduchka http://www.youtube.com/watch?v=hfjHJneVonE&feature=fvst

-Lituania 2010: InCulto http://www.youtube.com/watch?v=DxQ9dM5Ms5Y&feature=fvst

Bibliografía:

-Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com/will-adams/lithuanias-eurovision-201_b_560071.html

-New York Times: http://www.nytimes.com/2007/05/22/opinion/22watts.html?_r=2

-New Statesman: http://www.newstatesman.com/blogs/steven-baxter/2011/05/eurovision-jedward-blue-politics

-CNN: http://globalpublicsquare.blogs.cnn.com/2012/03/19/zakaria-the-geopolitics-of-the-eurovision-song-contest/

-Ukraine Analysis: http://ukraineanalysis.wordpress.com/2007/05/22/the-little-russian-verka-serduchka/

-The Sun: http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/showbiz/tv/article1125589.ece





Faraón ha muerto, viva Faraón (23.5.12)

23 05 2012

www.nudigital.tv

Entre los días de hoy y mañana, los egipcios votarán en las urnas al que será su primer Presidente tras Mubarak en muchas décadas. Esto supone, en muchos aspectos, la culminación del proceso revolucionario iniciado a comienzos del año pasado, pero no debe llevarnos a pensar que implica el asentamiento definitivo de un sistema democrático en Egipto.

Por alguna extraña razón, Europa se olvida de lo duro que ha sido para nosotros llegar a sistemas democráticos. Si bien hoy día la democracia es algo apenas discutido, resulta imprudente olvidar todas las pruebas por las que ha tenido que pasar, comenzando por el Terror de la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas, las revoluciones de 1848, el bolchevismo, el nazismo, el fascismo… no podemos pretender que un proceso que a nosotros nos ha costado siglos pueda ser desarrollado por Egipto (ni por ninguna otra nación) en apenas un año. Las elecciones presidenciales podrán ser, si se dan determinadas circunstancias, el inicio de la democracia, pero no la consolidación de la misma en este país.

Decimos “si se dan determinadas circunstancias” porque, aun con un proceso electoral absolutamente limpio y libre de corrupción (como fueron en términos generales las elecciones legislativas), existen dos grandes riesgos a la instauración de la democracia en Egipto, a saber: el poder creciente de los islamistas y el poder, menguante pero subsistente, del Ejército.

Los Islamistas han ganado por abrumadora mayoría en las elecciones legislativas, como vimos en El Egipto que viene. Esto no se debe especialmente a su programa religioso, sino a la característica más preciada después de una dictadura sumamente corrupta: su incorruptibilidad o, cuanto menos, su menor susceptibilidad a la corrupción. Los Islamistas representan el sentir del pueblo en cuanto a gobernanza, y también están más cerca del pueblo porque no constituyen una élite al margen, sino que han surgido de las ciudades y las aldeas y están cerca de la población. En este sentido, el triunfo de los Hermanos Musulmanes e incluso los salafistas es quizá la mejor opción democrática, pero siempre que ellos mismos sepan estar comprometidos con este sistema: en efecto, la característica primordial de la democracia no es tanto el gobernar en función de lo que quiere la mayoría como el respetar a las minorías que no están de acuerdo con el Gobierno. Hasta ahora, los Islamistas han presentado un programa que, aunque es cierto que incluye a la mayoría de los egipcios (musulmanes), deja fuera a una minoría muy importante, los Coptos y también los musulmanes seculares o liberales. Un nuevo triunfo aplastante de los Islamistas en las elecciones presidenciales podría hacer que, paradójicamente, las fuerza más democrática de Egipto se convirtiera en la más antidemocrática al creerse con poder suficiente como para imponer sus propios criterios sin tener en cuenta a una minoría a la que, en tanto que egipcia, también debe servir dentro de un sistema democrático.

El Ejército ha perdido paulatinamente influencia, precisamente a medida que se consolidaba el triunfo de los Hermanos Musulmanes, a los cuales difícilmente podrían hacer frente ahora. No obstante, sigue estando ahí, y lo estará hasta, en principio, el 1 de julio. Su función ha sido velar por la estabilidad del país en el interregno que existe entre la caída de Mubarak y la formación del nuevo Gobierno post-revolucionario, y en la medida en que cumpla con esta función y efectivamente realice el traspaso de poderes previsto para el 1 de julio, no se convertirá en obstáculo alguno para el naciente sistema egipcio.

De estos dos riesgos, el de los Islamistas es el mayor, ya que su poder aumenta, mientras que el de los militares decrece. Cualquier intento por parte de éstos de mantenerse en el poder, o intentar revertir el proceso, sería poco realista. Por el contrario, la posibilidad de que los Islamistas intenten acaparar más poder no es en absoluto descabellada, y si dieran demasiados pasos en esa dirección (como la implantación de la sharia, propuesta por algunos sectores) podrían destruir el sistema democrático por el que Egipto ha sangrado incluso antes de que naciera. En los próximos meses veremos cuál es el compromiso real del pueblo egipcio, y en particular de los Islamistas, con la democracia. Con todo, no debemos olvidar que la “Primavera Árabe” ha sido más un movimiento de base socioeconómica que política, que buscaba más la mejoría de las condiciones de vida que el establecimiento de nuevos sistemas, mucho menos el democrático. Europa lo ha entendido así, pero Europa se ha equivocado demasiadas veces ya. Nada en estas elecciones debería sorprendernos.

Francisco Rivas





Paul Collier Critique: Military Intervention

21 05 2012

Fuente: 20minutos.es

Within his book, The Bottom Billion, Paul Collier discusses the issues that surround the bottom sixth of the world’s population. Along with this, Collier attempts to provide potential solutions that could alleviate the plight of the “poorest people… [a plight] that is growing inexorably worse”[1]. One such solution that Collier presents is military intervention, in those poorer states that are failing. Although he goes into detail about the pro’s and cons of restoring order, maintaining post conflict peace and protecting states from coups, he makes little effort to justify the “clear cut case for international interventionism: expelling an aggressor”[2]. For indeed, far from being a clear cut justification to utilise a nations armed forces, the last 100 years has shown that military intervention to expel an aggressor group is wrought with problems, especially if one invades without international support. This article, thus, attempts to show that far from clear cut, the only time that military intervention to expel an aggressor is justifiable is when mandated by the international community, and conducted by a coalition of willing partners. Although in doing so it would be easy to degenerate this article into a lengthy diatribe against the moral wrongs of ‘policing the international community’ the article will instead stick to three major issues that the invading state will incur to some extent if it decides to take on aggressor nations unilaterally. These problems being: the reduction in international, diplomatic, support for your state and the destabilization within the entire region that the conflict originates from. From this, the clear conclusion that will be drawn is that military intervention to expel aggressors is acceptable only when conducted multilaterally, where the possibility for these negative reactions to your states use of force is largely mitigated.

When one looks at the diplomatic preamble that preceded American intervention in Iraq in 2003, George W. Bush appears to indicate their actions will have wide ranging, positive security benefits for their international colleagues: “The United States and other nations did nothing to deserve or invite this threat. But we will do everything to defeat it.”[3] Although he is correct in mentioning later in his speech that the US can rely on a coalition of willing partners in the impending violence[4], the fact that they went into war without UN Security Council clearance resulted in a largely negative response around the world. The rationale for this apparent turn around in global public opinion towards the United States, who after 9/11 had experienced great outpourings of empathy from most of the global community, appears to be most succinctly worded by Nelson Mandela, who wrote: “Because what [America] is saying is that if you are afraid of a veto in the Security Council, you can go outside and take action and violate the sovereignty of other countries. That is the message they are sending to the world. That must be condemned in the strongest terms.”[5] The clear message from this piece was that unilateral intervention (for although the United States called upon other nations to support their war effort, for a large part their forces were tokens, and had little direct affect on the overall war effort) was doomed to diplomatic failure. This can be largely explained by the fact that states operating in an anarchic system, who will be inherently suspicious of competitors actions, will not be able to tolerate a state that has the capabilities and willingness to forgo any international body, and law, that it itself created. With this in mind it becomes clear that unilateral intervention is doomed to breed negative, and even hostile responses from the international community. Although nations such as the United States do not require military assistance when conducting these types of strike operations, breeding a culture of inherent distrust towards the United States will do nothing but weaken future, peaceful, US-led initiatives in the global community. For this reason, clearly unilateral intervention provides little benefit, unless mandated and authorised by the international community.

Throughout history, many interventions have been conducted in order to maintain stability within the region that they are being conducted. Indeed, this was no different for the War in Iraq, where George W. Bush alluded to the threat of a Weapon of Mass Destruction (WMD) wielding Saddam, and the trouble that posed for the global community. However, this has largely not been the case when looking at the aftermath of most major unilateral interventions. Indeed, despite taking command of major military operations in Vietnam for the better part of 15 years, with the stated aims of containing, if not eliminating the Communist threat arising within the nation, the United States failed. Although this is not due to the policy of interventionism, the United States intervention, in hindsight made the entire region less stable, and more likely to fall to Communism. For indeed, despite being a member of an expansionist ideology, Ho Chi Minh, the leader of the Communist party in Vietnam was passionately anti-Chinese, and insular thinking[6]. Thus in the wake of the US withdrawal from Vietnam, when a hostile China was threatening Vietnam from the North, Ho Chi Minh began spreading Vietnamese influence throughout South East Asia, not as a means of expanding Communism, but in order to prop up and ensure Vietnams survival in the face of a growing Chinese threat. Although this is not to say that military interventionism bred the hostility that caused the Sino-Vietnamese war, the weakening of Vietnams military capabilities did provide an opening for the Chinese to apply pressure on Vietnam, which in turn increased the likelihood, and eventually caused Vietnams direct intervention and subversive action along the Indochina Peninsula, which resulted in the manifestation of Communist governments all along the peninsula, the outcome that the United States was so passionately fighting against. A similar trend is being played out in the contemporary world, indeed with ethnic violence still sporadically erupting in Iraq, Iran is using the instability caused by the weak interim government, to strengthen its hold over the country that had for decades provided a counter balance against its own growth and power.[7] And with the potential of Iran’s nuclear weapon now dominating the thinking of much of the global community, the instability in the region that allowed for Iran to adopt its Nuclear weapons program unmolested was caused largely by America’s unilateral intervention in Iraq. Although it would be easy to suggest that even a multi-lateral intervention in either of the case studies mentioned would have provided a similar result, given the shared burden of the military campaign, and the feeling among the general population that the war is legal provides a sturdiness to the campaign that would provide the necessary impetus to have ensured that the defeated nation was rebuilt to acceptably strong and stable conditions. In contrast, unilateral operations are often conducted at the whim of one presidency, and completed by the next, who more often then not is concluding them in order to overcome domestic political pressure. As a result, the argument that unilateral intervention is justifiable, and useful due to the stability it creates is untenable due to the fact that it creates major instability and usually creates conditions for larger conflicts, due to the hastiness with which the campaign is wrapped up.

Clearly, a larger investigation is necessary to definitively prove the case that unilateral military intervention, without the consent of the international community, is entirely unacceptable. However, with the words provided, this article should have helped add to the international condemnation of the growing trend for larger powers to indiscriminately intervene in regional conflicts, and sovereign states. The reasoning, that this article has provided; that intervening in other nations in contravention, or without international recognition will retard larger diplomatic initiatives, and that without the longterm political willpower to stay in the nation being intervened in, will only lead to greater regional instability, stands in contrast to most of the major critics of the policy. For indeed, while Mandela and others have critiqued the U.S. intervention in Iraq on philosophical and legal grounds, this has had a rather insignificant impact on Western, and in particular, U.S. policy. However, moving the debate towards providing practical explanations for why unilateral, unendorsed, military intervention is unsuitable as a tool in international politics should hopefully see the elimination of this growing, useless, costly and bloody, policy.

 Ryan Bartlett


[1]Collier, Paul. The Bottom Billion: Why the Poorest Countries Are failing and What Can Be Done about It. Oxford: Oxford UP, 2007. Print.

[2] Ibid.

[3] Bush, George W. Full text: Bush’s Speech: A transcript of George Bush’s ultimatum speech from the Cross Hall in the White House. The Guardian, 2003. Web.

[4] Ibid.

[5]Ali, Amir. “Nelson Mandela: The U.S.A. Is a Threat to World Peace.” The Article Collection of M. Amir Ali, Ph.D. Web. 28 Apr. 2012. <http://www.ilaam.net/Opinions/USAThreat.html>.

[6] Karnow, Stanley. Vietnam: A History. Penguin. P. 153. 1983. Print: “You fools! Don’t you realize what it means if the Chinese remain? Don’t you remember your history? The last time the Chinese came, they stayed a thousand years. The French are foreigners. They are weak. Colonialism is dying. The white man is finished in Asia. But if the Chinese stay now, they will never go. As for me, I prefer to sniff French shit for five years than to eat Chinese shit for the rest of my life.”

[7] Jakes, Lara. Boston News: Iranian influence seeping into Iraq. Boston Times, November 7, 2011. Web.








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