Ataque sobre el Yemen: el Golfo se reinventa

26 03 2015

En el día de hoy, Arabia Saudí ha comenzado los preparativos para una inminente invasión de Yemen, el vecino sureño que se encuentra sumido en el caos desde 2011 y que en los últimos meses ha caído en gran medida bajo el control de milicias chiíes. Cinco de las seis naciones del Consejo de Cooperación del Golfo se han sumado a la ofensiva, así como Egipto, Jordania, Marruecos y Pakistán. La implicación de cada uno de ellos en la campaña no está del todo clara aún, pero esta mañana han comenzado ya los bombardeos y, según las últimas informaciones, se prepara una ofensiva terrestre liderada por tropas saudíes y egipcias.

El ataque sobre el Yemen ofrece, como prácticamente todos los eventos en una zona tan compleja como el Oriente Próximo, varias lecturas que trascienden el hecho en sí. En este artículo se intentará explicar todas las motivaciones y consecuencias que la intervención saudí en Yemen pueda tener.

Según Mearsheimer, el principal teórico del realismo ofensivo, una nación que aspire a convertirse en potencia regional debe hacerlo fundamentándose en tres elementos: poder militar, poder económico y poder nuclear[1]. Arabia Saudí aspira a ser potencia regional, pero por el momento sólo ha conseguido el poder económico. Sin un ejército que pueda asegurar las fronteras del país y, quizá aún más importante, defender los intereses del Estado más allá de sus límites geográficos y servir de elemento coercitivo para impedir la proliferación de amenazas entre los países cercanos, ninguna nación puede convertirse en potencia regional, ni puede protegerse eficazmente frente a quien ostente esta posición. El mero poder económico no basta, y de hecho puede ser más una maldición que una bendición cuando se es militarmente débil pero los vecinos son fuertes.

Arabia Saudí busca precisamente dar este salto. Hay varias razones que lo impulsan a ello, y el hecho de que haya decidido intervenir ahora aunque el Yemen lleve siendo un caos desde hace cuatro años no es casual. Hasta ahora, ni los saudíes ni ninguna nación del CCG había tenido necesidad real de construir una maquinaria militar fuerte porque contaban con el paraguas del Ejército estadounidense. Incluso tras la retirada de varias unidades después de la invasión de Iraq en 2003, hay al menos 18 bases en el Golfo[2] operadas total o parcialmente por los americanos, y la Quinta Flota se encuentra amarrada en Bahréin, precisamente uno de los puntos calientes de las tensiones sectarias en la zona[3]. No obstante, el interés de la política estadounidense se desplaza de forma cada vez más evidente hacia el Pacífico, a medida que crece la influencia de China en la zona y que avanza hacia la independencia energética. Las naciones del Golfo no pueden seguir confiando en la presencia del Ejército estadounidense para su defensa y deben construir capacidad militar por su cuenta si quieren mantener un atisbo de independencia cuando Estados Unidos no esté.

Junto con esto, es importante tener en cuenta que Irán no sólo está cada vez menos aislado sino que su influencia sobre la región crece. En 2012 parecía que la mal llamada “Primavera Árabe” había reforzado el bloque suní: los Hermanos Musulmanes habían obtenido el poder en Egipto, y Hamas, hasta entonces por completo afín a los persas, se había alineado con el nuevo régimen dejando de lado a sus patrones iraníes; al mismo tiempo, la insurrección contra Bashar El-Assad en Siria crecía y parecía que iba a hundir por completo su Gobierno. Con todo, en 2015 la situación regional es muy distinta y favorece a los intereses de Irán: Bashar El-Assad ha conseguido mantenerse en su puesto y cada día parece no sólo más reforzado sino más legitimado; los Hermanos Musulmanes han caído en Egipto; el Hizbolá libanés, que durante un tiempo pareció caer por su participación en la guerra siria, ha recuperado la popularidad en el Líbano gracias a convertirse en el principal baluarte contra la expansión del temido Estado Islámico; e Iraq, la nación que más ha sufrido la presencia del “Califato”, ha abierto las puertas de par en par a la participación iraní para derrotar a los salvajes de Abu Bakr Al-Bagdadi. El Golfo en general, y Arabia Saudí en particular, han observado con temor cómo los persas han salido reforzados de lo que hace apenas tres años era una derrota inminente, y saben que, si no actúan, quedarán aislados. El Yemen es otro de los muchos escenarios en que se libra esta batalla, pero quizá sea el más importante para Arabia Saudí por dos razones: en primer lugar, porque está en su misma frontera y, en segundo lugar, porque es una de las vías marítimas que comunica el país con los mercados asiáticos, entre los que se encuentran algunos de sus principales clientes. La otra ruta pasa por el Estrecho de Ormuz, férreamente vigilado por la República Islámica.

Esto no es lo único que inquieta entre las monarquías del Golfo con respecto a Irán. Quizá no sea ni siquiera lo principal. Lo que realmente despierta temor es la posibilidad de que, en apenas unos días, se anuncie un principio de acuerdo entre Occidente y los ayatolás, lo que devolvería a los persas al entramado internacional como un Estado no paria y, a los ojos del Consejo de Cooperación del Golfo (e Israel), les dejaría las manos libres para avanzar con el programa nuclear. Es evidente que, si Irán consiguiera la bomba atómica, se convertiría en la potencia regional en los términos del realismo ofensivo de Mearsheimer, antes aludidos, y su influencia sería ya irresistible. Desde la perspectiva saudí, es imprescindible hacer retroceder el poderío persa en todos los frentes en los que sea posible antes de que esta amenaza se materialice.

Esta última circunstancia es también muy relevante para analizar la presencia de un país concreto entre los aliados de los saudíes: Pakistán. Se trata del único país no árabe en la coalición, pero es, al mismo tiempo, el único país musulmán del mundo que posee la bomba atómica. Es indudable que la experiencia del Ejército pakistaní en una operación de las características de la presente, esencialmente una lucha contra insurgentes en terreno montañoso y urbano, es muy valiosa pues es la clase de combate que los pakistaníes llevan afrontando durante décadas contra los Talibán. No obstante, también se puede entender que este estrechamiento de lazos está relacionado con la posibilidad de que Arabia Saudí quiera adquirir tecnología o cabezas nucleares de Pakistán[4].

Hay otros tres factores interesantes en esta operación. El primero es la presencia de grupos terroristas suníes en el Yemen. No en vano, el país es el hogar de Al-Qaeda en la Península Arábiga, considerada la más peligrosa de todas las ramas de la matriz terrorista y, además, la más cercana al Estado Islámico, que hace unos días protagonizó un brutal atentado en una mezquita del país[5]. Con todo, no se ha hecho referencia expresa al combate contra estos dos grupos, tan desestabilizadores de la situación política del país como son los rebeldes chiíes a los que se busca combatir. Será interesante ver si hay choques entre Al Qaeda y el Estado Islámico, por un lado, y las tropas saudíes por otro, quién evita a quién en caso de que no haya confrontación y, si la hay, cómo reacciona cada una de las fuerzas implicadas. Es cierto que ambos grupos han amenazado con atacar Arabia Saudí, pero no es menos cierto que parte de la financiación extranjera que reciben procede de este país, y que el Gobierno saudí no siempre ha actuado con la diligencia debida al enfrentarse a estos grupos.

En segundo lugar, es relevante destacar la postura de Omán, el sexto país del CCG, en el conflicto y el único que ha decidido no intervenir. El Sultanato ha mantenido siempre una política de absoluta neutralidad y buena vecindad con sus vecinos, algo para lo que le favorece el practicar una rama del Islam, la ibadí, que lo aleja de la “guerra fría” entre el bloque suní y el chií. Tanto Irán como el Golfo han respetado esta política en el Sultán actual, pero, tal y como comentábamos en Lo que (probablemente) ocurrirá en 2015: Oriente Próximo, el Sultán morirá muy probablemente este año y está por ver si, en este escenario de incremento de tensiones entre el Golfo e Irán, esta neutralidad sigue siendo respetada. Pese a su postura diplomática, o quizá como consecuencia de ella, Omán es el segundo país del mundo con mayor gasto en Defensa respecto al PIB. Además, toda la parte navegable del Estrecho de Ormuz se sitúa en las aguas territoriales del Sultanato, quien energéticamente depende en buena medida del gas iraní, pero que socialmente es más cercano a Arabia Saudí. La subida al trono de un Sultán inclinado claramente por uno de los dos bandos, o demasiado débil para oponerse a ellos, puede desestabilizar la otra salida al Océano Índico del Reino saudí.

En tercer lugar, es muy significativo que las operaciones militares se estén llevando a cabo sin la tutela de ningún poder Occidental. Desde que se terminó de conquistar lo que ahora es Arabia Saudí, en la década de los treinta, no ha habido operaciones militares de envergadura en la zona que no estuvieran de algún modo bajo el amparo del Reino Unido o Estados Unidos. En esta ocasión, la Casa Blanca ya ha indicado que su papel será marginal (apoyo logístico y de inteligencia), y serán por tanto los saudíes y sus aliados quienes sostengan el peso de la ofensiva. Esto no deja de ser alarmante para los intereses de Estados Unidos, a los que difícilmente interesará que se tomen decisiones de este calado, en una zona que, a pesar de perder paulatinamente su importancia, sigue siendo muy sensible, sin que él tenga un papel director. El éxito de las operaciones, si las tuvieran, podría significar la apertura de una nueva etapa de multipolaridad reforzada en la región y en el mundo.

En conclusión, la situación geopolítica del Golfo entra en una nueva fase con esta operación militar. El éxito de Arabia Saudí llevaría a una competencia más reñida con Irán y, quizás, a una mayor independencia de los intereses estadounidenses. Ambas consecuencias son buenas para los saudíes, pero quizá no lo sean tanto para la región en general al introducir más focos potenciales de acción independiente y, por tanto, de inestabilidad. Por el contrario, el fracaso saudí debilitaría enormemente su posición y allanaría el camino para que Irán se convierta en la potencia regional indiscutible de la zona, sólo limitado por Israel y por las relaciones con Occidente.

Francisco Rivas

[1] http://polsci.ku.dk/arbejdspapirer/2003/ap_2003_01.pdf

[2] https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=zQVqvB9UmUTc.kCl6RXZmRmIs&msa=0&ie=UTF8&t=h

[3] http://ginrevista.com/2012/01/04/bahrein-o-el-campo-de-batalla-4112/

[4] http://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/view/saudi-arabias-missile-messaging

[5] http://edition.cnn.com/2015/03/20/middleeast/yemen-violence/





Lo que (probablemente) ocurrirá en 2015: Oriente Próximo

3 02 2015

Fuente: www.iranpoliticsclub.net

2014 ha sido un año de convulsiones en Oriente Próximo, hasta el punto que la situación a comienzos y finales del año hace pensar que, en realidad, ha pasado un lustro en la región. La amenaza del ISIS ha crecido y la proclamación del vacío “Califato” ha roto como pocas cosas anteriormente el “statu quo”, reestructurando las alianzas, rompiendo confianzas y creando extraños compañeros de cama. Junto a esto, el descenso del precio del petróleo, que sigue en caída libre desde mediados del año y que ha llegado a perder más del 50% de su valor en apenas seis meses, está modificando drásticamente el entorno económico y, con él, quizá el político. Irán, uno de los principales damnificados por este movimiento, está cada vez más cerca de Occidente, pero aún queda una gran distancia para alcanzar un acuerdo, distancia que podría ser insalvable.

Oriente Próximo es una zona especialmente compleja a la hora de realizar predicciones. Muy pocos supieron ver, y menos entender adecuadamente, que la inmolación de un joven tunecino a finales de 2010 traería consigo uno de los mayores terremotos sociopolíticos que se han vivido desde la caída de la Unión Soviética. El avance de los terroristas de Abu Bakr, así como la desmesurada caída de los precios del petróleo, ha sido también una sorpresa para la gran mayoría de analistas. Con todo, resulta relativamente posible entender cuáles serán los principales eventos de 2015 y las consecuencias que traerán consigo:

Libia no mejorará: la situación en Libia se descontrola cada vez más, y no hay ningún indicador que permita augurar el retorno a la estabilidad a corto plazo. Más bien al contrario: el Estado Islámico aún no ha conseguido convertirse en un referente mundial del yihadismo, dado que su modelo terrorista se encuentra limitado a Siria e Iraq, con dos excepciones: el Sinaí y Libia. En este país, jóvenes de la ciudad de Derna juraron lealtad al “Califato” en noviembre del año pasado[1] y, en la medida en que pueden, están implantando una sociedad idéntica a la locura inhumana que rige las zonas ocupadas por Abu Bakr en el Levante. La relación entre Libia e Iraq viene de lejos, dado que los libios fueron el principal grupo nacional extranjero que combatió en la guerra sectaria de Iraq de 2006, y por tanto los lazos entre las comunidades terroristas de ambos territorios son fuertes.

Esto supone una amenaza principalmente para Europa, por la cercanía geográfica y por la dependencia energética del país. Los Gobiernos de la UE miran con mucha preocupación Libia pero, a pesar de la retórica, es poco probable que haya una intervención miliar europea en el país. El peso de tal operación debería recaer sobre España, Francia e Italia, los tres con un escenario político complejo y una economía que no termina de recuperarse o que, en el caso de Francia, incluso empeora. La escasísima capacidad de proyección de los ejércitos europeos supone un terrible lastre a la hora de afianzar la relevancia de la UE en el mundo, y en el caso de Libia se va a comprobar de forma especialmente dolorosa.

La otra consecuencia es que la infraestructura energética del país está en peligro, lo cual a su vez está corrigiendo el descenso de los precios del petróleo. Ya en diciembre de 2014 el puerto de Al-Sider tuvo que ser cerrado por los combates[2], y el representante libio ante la OPEP fue secuestrado durante dos semanas, si bien ya ha sido liberado[3]. En cualquier caso, la inestabilidad no favorecerá la extracción y exportación de petróleo en Libia, cuyo aumento desmesurado ha sido una de las razones para el descenso del precio del petróleo.

El petróleo seguirá siendo barato: pese a lo que sucede en Libia, lo más probable es que el precio del petróleo se mantenga en torno a los niveles actuales, o incluso que vuelva a descender, al menos durante la mayor parte de 2015. La pérdida del crudo libio se compensa con el crecimiento en la extracción de petróleo iraquí, que gracias al acuerdo entre el Gobierno central de Bagdad y la Región Autónoma del Kurdistán, así como de la relativa calma que se vive en los yacimientos del sur del país, ha alcanzado un récord de producción de 4 millones de barriles diarios en diciembre de 2014[4].

También hay que tener en cuenta que, como comentábamos en El tiempo se agota en el CCG, el propósito real de la bajada impuesta por el CCG era mantener a Estados Unidos fuera del mercado, desincentivar la exportación e incluso, si es posible, detener la producción de las fuentes más caras de extracción. El horizonte previsto es 2016, en el que un Presidente republicano puede pasar a dirigir el país norteamericano y, dada la interrelación entre políticos republicanos y empresas petroleras, liberalizar total o parcialmente la exportación. Ante esta amenaza, que puede materializarse tan pronto como el año próximo, los países del CCG presumiblemente bregarán para que el precio del petróleo siga bajando o, si tiene que subir, lo haga de forma moderada.

La cuestión es, como analizábamos en el estudio arriba mencionado, hasta qué punto y durante cuánto tiempo podrá el CCG mantener estos precios, que también dañan a su economía. Los presupuestos que las naciones del Golfo dan a conocer para 2015 contemplan sistemáticamente déficits; así, Arabia Saudí, el principal impulsor de la política de precios bajos, estima un déficit cercano a los 40 mil millones de dólares[5]. Es algo que el país, con un ahorro superior al 40% en los últimos años, puede permitirse, pero provoca una incertidumbre que ha afectado a las bolsas, a los inversores y, en última instancia, podría afectar al entorno político propio o de sus vecinos. La propia Arabia Saudí ya ha anunciado que retrasará un macroproyecto de energía solar[6], con el que pretendía satisfacer gran parte de la creciente demanda energética del país para así liberar la cantidad de petróleo disponible para exportación.

El Sultán de Omán morirá: el Sultán Qaboos ha gobernado Omán desde que en 1970 depusiera a su padre mediante un golpe de Estado llevado a cabo por mercenarios británicos. Su Gobierno, pese a haber sido tan dictatorial como el de los restantes países del entorno, ha logrado desarrollar el país hasta un punto casi irreconocible: según las Naciones Unidas, Omán se trata de la nación con mayor grado de desarrollo sostenido en los últimos cuarenta años.

Con todo, el Sultán morirá probablemente este año. El 5 de noviembre se dirigió a su nación desde Alemania, donde se encuentra internado en un hospital desde junio, y anunció a los ciudadanos que no participaría en las fiestas del día nacional, que coincide con su cumpleaños (el 18 de noviembre). En este discurso, a pesar del jolgorio nacional que desató, se pudo ver a un hombre demacrado y en una fase quizás avanzada de una enfermedad no declarada. El Sultán es homosexual y estuvo casado durante un breve espacio de tiempo con una prima suya, de la que se divorció sin haber tenido un hijo, y hasta este momento no se ha proclamado ningún heredero. Habida cuenta que se trata de un régimen fuertemente personalista, la incertidumbre política que esta situación provoca, unida a la incertidumbre económica provocada por el descenso de los precios del petróleo[7], está afectando al crecimiento económico del país. Muchos proyectos que en abril parecían seguros están ahora en entredicho, e incluso el proyecto estrella, la creación de la línea ferroviaria nacional, está sufriendo retrasos puesto que las empresas piden más tiempo para reevaluar sus ofertas económicas a la luz del nuevo escenario[8].

La posibilidad, no obstante, de que haya alteraciones a nivel geopolítico es escasa. Sin embargo, no es del todo inexistente: en marzo de 2014 Omán firmó un acuerdo con la República Islámica de Irán para construir un gasoducto entre ambas naciones. El Sultanato necesita desesperadamente obtener gas que sirva de materia prima para la industria que pretende construir antes de que se terminen sus reservas de petróleo, algo que sucederá en los próximos quince años. Para Arabia Saudí, la posibilidad de que Irán, usando esta influencia, intente atraer a Omán a su lado es demasiado peligrosa, ya que cerraría la única salida fiable que tiene al Océano después de que el Yemen haya en gran medida caído en manos de los rebeldes hutis, chiíes zaidíes patrocinados por Irán, y sigan los problemas de piratería en el Golfo de Adén. Por su parte, la asamblea que gobierna Omán en ausencia del Sultán está tomando a cabo medidas populistas de corte islamista[9], más cercanas a Arabia Saudí. Si la situación política del país resulta amenazadora para una de las dos potencias, quizá se sintieran tentadas de alterar el equilibrio en un país que controla el Estrecho de Ormuz.

Irán y Occidente seguirán acercándose: la firma del Acuerdo Nuclear entre Irán y el 5+1, prevista a finales de noviembre del año pasado, no se ha materializado. No obstante, sí se ha acordado que haya una prórroga, y esto es ya suficientemente bueno. Tanto Irán como Occidente empiezan a entender que se necesitan mutuamente: Irán, para sortear las sanciones económicas y dejar de ser el paria de la escena internacional, convirtiéndose en cambio en un compañero fiable aunque siga siendo independiente[10]. Por su parte, Occidente no puede dejar pasar la mano tendida por parte de uno de sus mayores quebraderos de cabeza en los últimos 40 años, y menos aún Estados Unidos, que busca retirarse gradualmente del Golfo para reposicionarse en Asia-Pacífico, donde China amenaza con convertirse en potencia hegemónica en la zona que será el motor económico en las próximas décadas. Antes de poder hacer esto, Estados Unidos debe resolver varias cuestiones que son en gran medida irresolubles sin la intervención persa: la paz en Siria no puede lograrse si no resulta favorable a  Irán, y no se puede derrotar realmente al ISIS sin contar con un Gobierno iraquí y unas milicias chiíes que cuentan con estrechos lazos con sus vecinos orientales.

El sentimiento es, desde luego, mutuo. Como explicó David Jódar en La metamorfosis persa, Irán está centrándose en un modo de entender las relaciones internacionales más proclive al papel garantista y protector de la legalidad que al de revolucionario, a pesar de su nombre y de tradición. Irán se está posicionando como un socio fiable, más fiable que unos Estados del Golfo que han sido sistemáticamente acusados de financiar activamente, o cuanto menos permitir que ciudadanos suyos lo hagan, al terrorismo islamista. Este movimiento, que se parece al que siguió la India frente a Estados Unidos y Pakistán a partir de 2001, tiene muchas opciones de mejorar la situación iraní en el concierto mundial siempre que tanto Irán como Occidente sean capaces de superar no tanto sus diferencias entre sí como la oposición de sus políticos de línea dura, y la de los países que se puedan sentir amenazados con esto: el CCG[11] e Israel[12].

El ISIS seguirá perdiendo terreno: si 2014 fue el año del alzamiento del ISIS, 2015 será muy probablemente el año de su derrota. Esta derrota no le conducirá a una destrucción total, algo para lo cual seguramente haya que esperar más años si es que se consigue, pero la amenaza que representa para Iraq y en menor medida para Siria va a disminuir enormemente. Ya hemos comentado varias veces en esta asociación como la imagen de un grupo terrorista todopoderoso que asolaba el Oriente Próximo como si se tratara del Afrika Korps no ha existido más que en los medios de comunicación, pero este fantasma ha desaparecido ya incluso de los periódicos más necesitados de titulares sensacionalistas. La reciente liberación de Kobani, después de que los terroristas sufrieran en su insensato asedio a la ciudad cerca de dos mil muertes, ha supuesto un golpe durísimo a la propaganda del ISIS, la cual, como analizábamos en ¿Estamos ante el fin de Abu Bakr? (09.11.2014), no se fundamenta en la exaltación del martirio a manos del opresor sino precisamente en lo contrario, en su triunfo arrollador frente a los que oprimen a la comunidad islámica. Tras su espectacular derrota a escasos metros de las cámaras de todos los medios de comunicación del mundo, esto ya no puede mantenerse.

Las derrotas no ocurren solamente en el plano propagandístico, aunque este sea quizá el más relevante, sino en el plano militar. Recientemente, la provincia iraquí de Diyala ha sido liberada[13] después de que el Ejército iraquí y milicias chiíes, tribus suníes y peshmerga kurdos limpiaran las últimas bolsas de resistencia terrorista. Los kurdos, por su parte, han cosechado un gran éxito en sus operaciones en el norte del país, concretamente expulsando al ISIS de Iski Mosul, un pueblo que se encuentra en la carretera entre Mosul y Tel Afar (y desde ahí, a Siria) y entre Mosul y la presa de la ciudad.

Estas dos derrotas del ISIS se enmarcan dentro de las operaciones que, desde finales de octubre, están dañando enormemente la operatividad del grupo. El Gobierno de Iraq, respaldado por asesores estadounidenses y en general de la Coalición formada para enfrentarse a los terroristas, está procurando llevar a cabo dos estrategias: la primera, romper las líneas de comunicación entre los territorios que éstos ocupan. Ésta fue la lógica subyacente en la reconquista de Baiji, que enlaza Mosul con Samarra, Tikrit y Anbar, y en la toma por parte de los kurdos de Sinjar y Rabea, que comunica Mosul con Siria. También es la intención con la que se ha ocupado Iski Mosul. La segunda estrategia consiste en deshacer la presión enemiga sobre Bagdad, motivo por el cual se retomó Jurf Al-Sakhar, al sur de Bagdad, a finales de octubre del año pasado[14], así como algunos pueblos al norte de la capital en diciembre (Balad y Dhuluiyah[15]) y ahora la provincia de Diyala.

Cuando estas estrategias hayan dado mayores frutos, la situación con la que se encontrará el ISIS en Iraq será de incomunicación entre las ciudades que ahora mismo controla, lo que le impedirá desplazar combatientes a los lugares donde sea atacado, y de incapacidad de amenazar Bagdad, lo que hará que parte de las tropas que defienden la capital iraquí puedan ser asignadas a otros lugares del frente. Algunos políticos iraquíes han afirmado la intención de atacar Mosul en primavera[16]. El ISIS parece tomarse esta amenaza en serio, y ha “emitido una licitación” para construir una línea de trincheras alrededor de la ciudad[17]. Con todo, es improbable que esto llegue a suceder mientras el ISIS controle Fallujah, que se encuentra a apenas 70 km. de Bagdad, y que representa una amenaza que hará que el Gobierno iraquí e muestre reacio a reasignar hombres desde la capital a Mosul. En cualquier caso, es muy probable que a lo largo de 2015 se recuperen algunas de las ciudades que el ISIS tomó en su avance en junio, y que los terroristas no logren conquistar más terreno, salvo quizá algún enclave liberado recientemente y donde las fuerzas estatales no estuvieran bien asentadas (quizás Baiji o Iski Mosul).

Oriente Próximo, y el mundo en general, están en un periodo de importantes cambios. Seguramente no sea descabellado afirmar que la situación geopolítica experimentará más alteraciones en los próximos 20 años de las que existieron entre 1950 y 1970, y de todas las zonas, Oriente Próximo puede experimentar un cambio mucho más severo e irreversible a medida que el mercado energético muta. Las revoluciones de 2011 no se han apagado, las dinastías se debilitan, viejas alianzas que parecían inquebrantables se ponen en entredicho y antiguas enemistades que parecían irreconciliables ya no lo son tanto. Que el Oriente Próximo tal y como lo conocemos va a desaparecer es incuestionable. Lo que importa es saber cómo será el siguiente escenario, y cuánto tardará en llegar. Lo que suceda en 2015 podrá ser un buen indicativo.

Francisco Rivas

[1] https://www.youtube.com/watch?v=bIatNYxCKBA

[2] http://www.reuters.com/article/2014/12/14/us-libya-oil-idUSKBN0JS05220141214

[3] http://www.bbc.com/news/world-africa-31085252

[4] http://rt.com/business/224007-iraq-record-oil-output/

[5] http://oilprice.com/Energy/Oil-Prices/Saudi-Facing-Largest-Deficit-In-Its-History.html

[6] http://www.dailystar.com.lb/Business/Regional/2015/Jan-21/284756-saudi-arabia-delays-109-billion-solar-plant-by-eight-years.ashx

[7] Del que el país depende fuertemente: la explotación de hidrocarburos supone más del 40% del PIB y el 80% de los ingresos públicos. Su punto de equilibrio presupuestario ronda los 105 dólares por barril, una cifra muy alejada de la situación actual.

[8] http://www.omanprojects.com/Member/MoreInfo.asp?LoginId=77&LoginName=osco&ProjectId=93288

[9] Omán es un país musulmán ibadí, una tercera rama del Islam con presencia sólo en el Sultanato y en comunidades aisladas de Argelia. Es por ello que se mantiene en gran medida al margen de la “guerra fría” entre los poderes suníes y chiíes. No obstante, la religión y en general la sociedad omaní se inclinan más hacia Arabia Saudí, y se ha notado cierto proceso de islamización creciente desde 2011.

[10] Irán ayudó a la OTAN en la guerra de Afganistán en 2001 y fue clave para terminar con la guerra sectaria de Iraq en 2006-2008.

[11] http://www.reuters.com/article/2015/01/27/us-obama-saudi-idUSKBN0L009Q20150127

[12] http://www.reuters.com/article/2015/01/25/us-israel-usa-iran-idUSKBN0KY0GR20150125

[13] http://www.dailystar.com.lb/News/Middle-East/2015/Jan-26/285368-iraq-forces-liberate-diyala-province-from-isis-officer.ashx

[14] También porque Jurf Al-Sakhar está en el camino que conduce a Kerbala, la ciudad más santa del Islam chií dado que en ella murió el Imán Hussein en la Batalla de Kerbala. La reconquista de Jurf Al-Sakhar se produjo poco antes de la Ashura, celebrada este año el 3 de noviembre, y el hecho de que el ISIS no pudiera llevar a cabo ningún atentado contra la fiesta más sagrada de su secta rival fue una demostración de debilidad.

[15] https://ginrevista.files.wordpress.com/2015/02/736c6-2015-01-132bcontrol2bzone2bmap2bhigh-01.png

[16] http://www.wsj.com/articles/us-and-iraq-prepare-offensive-to-retake-mosul-1421949677

[17] http://www.reuters.com/article/2015/01/22/us-mideast-crisis-iraq-mosul-idUSKBN0KV13320150122





La metamorfosis persa

16 01 2015

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Una mañana, Gregor Samsa despierta convertido en un insecto. El comerciante no puede explicar qué ha sucedido, como se ha producido aquella mutación. Se observa en el espejo y no se reconoce, intenta trabajar, pero se ve impedido por la ausencia de manos, así pierde su empleo y termina encerrado en su habitación esperando una reversión de los efectos que nunca llega. Con este perturbador relato, el autor checo Franz Kafka relata en su novela “ la metamorfosis” la mutación sufrida por un joven comerciante que manteniendo su conciencia inalterada se transforma físicamente en un insecto generando el rechazo de todo su entorno.

Irán, al igual que Gregor Samsa se ha convertido en uno de los Estados que encabezan las “listas negras” internacionales, sufre de bloqueos comerciales y se le hostiga a todos los niveles.

No obstante, Irán está cambiando, pasando de ser lo que algunos autores denominan Estados traviesos a un Estado que respeta la legalidad internacional y progresa.

En el presente escrito se pretende defender la siguiente tésis: Irán no sólo está cambiando, sino que está volviendo a ocupar la posición internacional que le corresponde.

Para argumentar tal afirmación se realizará un análisis sobre tres ejes: en primer lugar se abordará el cambio interno del Estado, en un segundo lugar se presentarán los cambios a nivel internacional que se están materializando y por último se realizará una valoración de los posibles escenarios de futuro que le aguardan al Estado persa.

 

Comenzando por el primero de los aspectos, en cuanto a los cambios internos, Irán posé una sociedad civil poderosa. Su población es muy joven con una edad media de entorno a los 26 años, que no ha vivido la Revolución de Jomeini de 1979. La población además tiene un gran potencial, habiendo una tasa de alfabetización del 80% y con un índice de desarrollo humano elevado. Además se trata de una sociedad culturalmente activa siendo referente en la industria cinematográfica y creaciones literarias. En cuanto al cine, destaca el director Bahman Ghobadi, que en el año 2004 ganó la Concha de Oro de San Sebastián en la categoría de mejor película por su filme “ Las tortugas también vuelan”. Por otra parte, la novela gráfica “Persépolis” escrita por Marjane Satrapi también evidencia no sólo una creatividad rampante, sino también una sociedad crítica, en este caso, con el papel de la mujer en la sociedad iraní.

Además puede apreciarse cierto aperturismo a través de las recientes reformas acaecidas. En este sentido son destacables dos iniciativas. Por un lado, en noviembre del presente año, el Gobierno de Rohaní facilitó la entrada de turistas occidentales con el objetivo de aumentar la afluencia de viajeros extranjeros, convirtiéndose así el turismo en una de las nuevas bases estratégicas de la economía iraní. Por otro lado y siguiendo la tendencia aperturista, se reformó la legislación económica para impulsar la internacionalización de las empresas persas. De esta forma, Irán pretende diversificar su economía compitiendo internacionalmente y reduciendo el peso de la producción de hidrocarburos como piedra angular de su economía. Esto se evidenció de forma explícita en la última reunión de la OPEP, en la que Teherán apostó por la no reducción de su producción de crudo pese al desplome del precio del barril, actualmente por debajo de los 50$.

Por lo tanto, cabría afirmar que a nivel interno Irán está apostando por la apertura y la internacionalización, en consonancia con una sociedad civil joven, formada y creativa.

 

Pasando al segundo de los aspectos, los cambios a nivel internacional parecen constatar un cambio de paradigma en sus relaciones internacionales. Hace escasos 2 años Irán bloqueó el estrecho de Ormuz como respuesta al bloqueo comercial impuesto por EEUU y sus aliados como consecuencia del programa nuclear llevado a cabo hasta la fecha por los persas. A día de hoy, Irán ha modificado sus relaciones exteriores, pasando a un modelo en consonancia con lo expuesto por Kissinger en 1977: “Nadie logra beneficios basando el progreso en pruebas de fuerza”. Esto no quiere decir que Irán haya reducido su actividad internacional, sino todo lo contrario: está asumiendo su rol de potencia regional. El surgimiento del Estado Islámico en el presente año ha supuesto un desafío a la estabilidad de la región. Ante su fortalecimiento la Guardia Revolucionaria iraní fue el primer destacamento extranjero en apoyar en el combate a los Pashmergas y el ejército iraquí; y hasta la fecha es la única potencia que ha combatido sobre el terreno contra el ISIS. Pese a este esfuerzo, Irán no fue incluida deliberadamente en la coalición internacional, liderada por EEUU, contra los insurgentes. Esto no ha hecho que Teherán se retire de Iraq, que aún recibe su apoyo. Su lucha contra el ISIS más allá de sus fronteras, con el beneplácito iraquí, es sin duda una demonstración de responsabilidad y un ejemplo de una nueva estrategia para posicionarse como potencia garante de la estabilidad de la región.

En esta línea, Teherán está decidido a cumplir la legalidad internacional, suspendiendo su controvertido programa nuclear e iniciando acercamientos diplomáticos con EEUU, alejándose de sus alianzas previas como Venezuela con quién compartió tecnología y aumentó su flujo de inversiones.

Por todo esto, parece que Irán pretende no sólo posicionarse como garante de estabilidad, cumpliendo con la legalidad internacional, sino que además parece decidido a asumir un liderazgo como potencia.

 

Finalmente, pasando a los posibles escenarios de futuro, todo indica a que éstos se decantarán por un mayor protagonismo persa. El aumento de poder de Irán parece inevitable, pero no un poder en los términos de Max Weber, esto es, imponer la voluntad sobre otros sujetos, sino en términos garantistas de estabilidad e influencia cultural. El soft power iraní está todavía por explorar teniendo la capacidad de crear productos culturales de calidad con un valor añadido relativos, en términos ricardianos, difícil de superar: creaciones culturales por y para consumidores musulmanes. En este escenario de propagación del soft power persa no sólo se beneficia Teherán, sino toda la comunidad internacional, ya que se extenderían productos culturales de calidad y sobre todo moderados y progresistas, respetando las tradiciones musulmanas. Esto se hace especialmente acuciante en una época en la que el islamismo radical repunta, pudiendo ser una barrera de contención muy solvente.

Así mismo, la tendencia aperturista se presume que tenderá a su consolidación. Según los politólogos Keohane y Nye en su teoría de la interdependencia compleja, las nuevas relaciones internacionales tendrán tres características esenciales: la propagación de canales, esto es, la inclusión de nuevos actores como la sociedad civil y las multinacionales; la ampliación de las agendas políticas más allá del uso de la fuerza y el desuso de la fuerza militar. Se sospecha que Teherán no sólo ha entendido el nuevo paradigma, sino que pretende ser coautor de la transición hacia el mismo. No obstante, la interdependencia no se traduce en la pérdida de identidad. Irán como heredero de la cultura persa mantendrá su carácter fuertemente clerical, pero esto, lejos de convertirse en un inconveniente supone su principal activo, pues una identidad musulmana moderada hará de Irán un referente cultural beneficioso.

Por lo tanto, los escenarios de futuro son prometedores para el Estado persa y es probable que su tendencia actual se cristalice en el medio plazo en una mayor influencia cultural y relevancia política.

 

En resumidas cuentas, Irán está cambiando a todos los niveles, desde el fomento de una sociedad civil activa, hasta su política exterior, por lo que cabe esperar un papel renovado en la escena internacional en el medio plazo.

Los persas, al igual que Gregor Samsa, parecieron haber sufrido una metamorfosis en los últimos decenios, Irán se convirtió en un insecto. No obstante, la palabra metamorfosis del griego meta, forma y morphe, cambio ya indica que la esencia es la misma revestida de otra forma. Irán nunca ha dejado de ser una potencia a todos los niveles, si bien su nueva forma cuasaba rechazo. La diferencia con el comerciante kafkiano reside en que éste nunca recuperó su forma original, mientras que Teherán parece empezar a revertir su metamorfosis, volviendo a la posición internacional que le corresponde.

 

David Jódar Huesca





Charlie Hebdo, o la guerra que viene (08.01.2015)

8 01 2015

El terrorismo islamista ha vuelto a atacar el corazón mismo de Europa, asaltando la sede de la publicación francesa “Charlie Hebdo” y matando e hiriendo a varios de sus trabajadores y a los policías que la protegían. Este horrible acto ofrece varias lecturas y probablemente tendrá muchas repercusiones, que intentaremos analizar, si bien sea someramente dado que la inmediatez sólo permite análisis provisionales.

Ya en septiembre, esta asociación escribió en Ataque al corazón del ISIS (24.09.2014) que a medida que el ISIS perdiera terreno en el plano militar se centraría en llevar a cabo tácticas más puramente terroristas, abandonando gradualmente el combate militar convencional. En lo referente a la posibilidad de atentados terroristas en Occidente, GIN escribía por entonces: “También Occidente comienza a experimentar la activación de células terroristas dentro de sus propias fronteras, como es el caso de Australia, que ha desmantelado una red que pensaba realizar atentados y decapitaciones en su país, o Francia, que ha sufrido el asesinato de un ciudadano francés a manos de un grupo islamista afín al ISIS en Argelia. No es nada irrealista suponer que el ISIS intentará ejercer presión sobre los países occidentales instando a sus simpatizantes dentro de estas naciones a llevar a cabo actos que, si bien probablemente no causen una gran mortandad, sí buscarán ser cuanto más atemorizadores mejor.”

¿Está relacionado pues lo sucedido ayer en París con la guerra que se libra en Siria e Iraq? En base a los datos de los que se dispone hasta el momento[1], todo parece indicar que así es. Es muy difícil determinar, y quizá nunca se llegue a publicar información al respecto, hasta qué punto los hermanos asesinos han recibido apoyo y/u órdenes procedentes del Estado Islámico para llevar a cabo su actuación, pero los vínculos entre ellos y la organización terrorista existen y por tanto cabe pensar que se producen en cierta medida para apoyar o resaltar la actuación del ISIS dentro de Europa. De esta forma, se conseguiría una victoria propagandística que pueda contrarrestar las malas noticias para el ISIS en el conflicto de Oriente Próximo, especialmente en Iraq[2]. Como decíamos en Destruir al ISIS, la guerra que libra el grupo terrorista es una guerra principalmente y ante todo ideológica.

Lo que esto muestra es el nivel de globalización del conflicto, y esto es algo que resulta especialmente preocupante para Occidente, ya que carece de un discurso que pueda desactivar la retórica en la que se amparan los terroristas para llevar a cabo sus acciones. Por primera vez en muchos siglos, quizá en toda su Historia, Europa se enfrenta a una ideología totalitaria (el islamismo) que no ha crecido dentro de sus esquemas de pensamiento, y por tanto la capacidad de desactivar este pensamiento es mucho menor en la medida en que el mensaje que Europa podría transmitir para ello se encuentra al margen del ámbito cultural en que éste se ha originado. El islamismo es, como lo fueron el nazismo y el comunismo, una ideología totalitaria que busca imponer una conducta determinada a una sociedad y exterminar todo aquello que se aleje de esta conducta. La diferencia es que, si el nazismo y el comunismo fueron monstruos específicamente europeos, y por tanto susceptibles de ser desarmados por el pensamiento europeo en que se habían originado, el islamismo ha crecido en la zona más oscura de un Islam al que no representa pero al que gradualmente está secuestrando (algo de lo que los propios musulmanes moderados tienen gran parte de culpa).

Hay algo que no deben olvidar quienes intentan meter a todos los musulmanes en el mismo saco, sea éste el de las víctimas o el de los asesinos: quien está sosteniendo ahora mismo el gran peso de la lucha contra el ISIS es Iraq, una nación de mayoría musulmana, dirigida por líderes en su mayoría musulmanes y con un Ejército compuesto en su práctica totalidad por musulmanes. Este conflicto, que se está reproduciendo en toda su cruda intensidad en los márgenes exteriores de Europa, no es un choque de civilizaciones (porque el ISIS difícilmente representa a ningún concepto de civilización) ni es un enfrentamiento entre el mundo árabe y el mundo occidental. Antes bien, se trata de un enfrentamiento del mundo musulmán con sus propias pesadillas, que han surgido tras una crisis de identidad que se lleva gestando desde finales del siglo XIX y alcanzó su máxima plenitud en 1967. La Guerra de los Seis Días no provocó el ascenso del islamismo (y del terrorismo que necesariamente lleva aparejado), pero sí resquebrajó la confianza de los árabes en los Gobiernos seculares y fue creando un vacío que los islamistas han acabado por ocupar.

¿Qué puede hacer Europa ante esto? Lo primero, asumir su propia posición en el conflicto, y asumir que este conflicto existe y que alcanza nuestras fronteras. Si Europa reacciona como si tuviera un papel preponderante en la guerra, habrá realizado un análisis equivocado y por tanto la terminará perdiendo. Si Europa actúa como si no hubiera ninguna guerra latente, sólo las acciones puntuales de un grupo de descerebrados, perderá igualmente la guerra. La realidad es que el conflicto existe, pero que se trata ante todo de un conflicto interno en el mundo musulmán y en el que Europa puede contribuir si elige el camino correcto. Este camino pasa necesariamente por fortalecer a las naciones que como Iraq, Jordania, el Líbano o Argelia creen en una sociedad secular donde la religión sea un elemento presente pero no determinante a la hora de tratar a sus ciudadanos; y debilitar a las naciones que como Arabia Saudí, Qatar, Kuwait o recientemente Turquía basan toda su política en una identidad religiosa de corte totalitaria. Es decir, justamente lo contrario de lo que se ha hecho hasta ahora.

Europa se muestra hoy día aterrorizada y justamente indignada contra tamaño atentado contra la libertad de expresión. Sin embargo, a finales del año 2014 la Justicia de Mauritania condenó a un columnista mauritano a muerte por escribir comentarios considerados “blasfemos” contra Mahoma[3]. Ningún Gobierno ni organismo europeo condenó este hecho. Arabia Saudí, una nación considerada aliada de Occidente, está ahora mismo aplicando la ley antiterrorista a dos mujeres por el mero hecho de intentar entrar conduciendo un vehículo desde la frontera con Emiratos… una ley que, además, considera el ateísmo y el expresar dudas sobre el Islam como “terrorismo”[4]. Algo menos brutal, pero en línea con la carencia de respeto a las libertades fundamentales y concretamente a la de expresión, resulta el cierre de dos periódicos kuwaitíes por ser considerados cercanos a la oposición[5].

Hechos como los de ayer demuestran lo peligroso que es dar alas y no cortar de raíz movimientos que sirven de alimento ideológico a personas tan desequilibradas como los hermanos Kouachi. La redacción de “Charlie Hebdo” ha sido asesinada por publicar unas imágenes de Mahoma, pero si alguien hubiera intentado hacer lo mismo en Arabia Saudí (o en cualquier otro país del Golfo, para el caso) habría sido igualmente ejecutado, no por dos psicópatas dementes, sino con todo el peso de las leyes del Estado en su contra. Si Europa quiere realmente plantar cara a estas amenazas, debe empezar a hacerlo reconociendo el conflicto existente en el mundo árabe y musulmán, del que derivan acciones como las de ayer, y apoyando en todo lo posible que sea la razón, y no la barbarie y el fanatismo, quien se adueñe del alma del Islam.

Francisco Rivas

[1] Según los cuales los hermanos que tirotearon la redacción de “Charlie Hebdo”, Said y Cherif Kouachi, habrían combatido con el Estado Islámico en Siria y retornado a Francia en verano de 2014.

[2] Donde en los últimos días de 2014 y primeros de 2015, una coalición de militares suníes, kurdos y tribus suníes han amenazado las inmediaciones de Mosul.

[3] http://www.dailymail.co.uk/wires/afp/article-2886801/Mauritania-issues-apostasy-death-sentence.html

[4] http://www.hrw.org/news/2014/03/20/saudi-arabia-new-terrorism-regulations-assault-rights

[5] http://www.dc4mf.org/en/content/kuwait-shuts-down-pro-opposition-tv-newspaper





El tiempo se agota en el CCG

19 11 2014

Fuente: livetradingnews.com

El 27 de noviembre se celebrará en Viena la que posiblemente será una de las reuniones más tensas de la OPEP en las últimas décadas. Desde junio, el precio del barril de crudo ha descendido rápidamente hasta situarse en 75,64$ desde un máximo de 107,04$ (West Texas Intermediate), lo que representa un descenso del 29,3%, y 79,31$ desde un máximo de 112,84$ (Brent)[1], lo que representa un descenso del 29,7%. Esta reducción, que ha sido motivada por el exceso de la producción[2] y por la baja demanda de los países consumidores, ha alarmado a buena parte de los países de la OPEP, los cuales ven sus presupuestos para el año 2015 en serios apuros. No en vano, el precio al que una Nigeria asediada por Boko Haram necesita vender el petróleo para no incurrir en un déficit presupuestario es de 118,8$ por barril; Venezuela, un país en que los ciudadanos sufren escasez crónica de los productos básicos, necesita vender el petróleo a 121$ el barril; e Irán, que continúa presionado por las sanciones occidentales, necesita vender el petróleo a 130,5$ el barril.

Esta situación tampoco es tranquilizadora para los países del Consejo de Cooperación del Golfo, cuyas economías están incluso menos diversificadas[3] que las de las naciones anteriormente mencionadas y que por tanto pueden notar, quizás incluso más que éstas, un descenso tan brusco del precio del petróleo. Haciendo una ecuación básica, y por tanto orientativa aunque no necesariamente falsa, si los hidrocarburos representan el 85,2% de los ingresos públicos de Arabia Saudí[4] y el precio de los mismos se reduce un 30%, el Reino de los Saud estaría perdiendo un 25% de sus ingresos públicos en apenas unos meses. ¿Por qué entonces Arabia Saudí asegura estar “tranquila” con este desplome?

La mayoría de los analistas opinan que a Arabia Saudí, en este momento, le interesa que el precio del barril de petróleo se mantenga en las cifras actuales. El Reino puede sostener, durante varios años en las condiciones actuales, la venta de petróleo a un precio inferior al de su punto de equilibrio presupuestario[5] dado que sus ahorros nacionales se han mantenido sistemáticamente por encima del 40% del PIB desde 2010, y el país no está endeudado. Aún así, tiene que existir un motivo para querer vender en contra de sus intereses económicos, y la razón es, en cierto modo, evidente: al ser el único o de los únicos países que puede afrontar esta pérdida, espera ganar cuota de mercado y por tanto asegurar los mercados importadores antes de que se produzca la verdadera debacle, que hará que esta segunda mitad de 2014 parezca un inconveniente menor entre la OPEP.

Esta debacle será la entrada de Estados Unidos en el grupo de países exportadores de petróleo. Con el objetivo de asegurar el suministro interno y la suficiencia energética, los productores estadounidenses tienen prohibida la exportación de crudo desde la crisis de 1973, con la única excepción del que se destina a Canadá. Pero este panorama comienza a cambiar. La producción de petróleo en Estados Unidos ha crecido un 70% desde 2008, y un 50% sólo desde 2011. Como referencia, Arabia Saudí está extrayendo una media de 9,8 millones de barriles de petróleo diarios; Estados Unidos ha alcanzado ya los 8,9 millones. La presión de los productores sobre el Gobierno[6] para levantar la prohibición se intensifica y, por primera vez en décadas, una productora de Alaska ha conseguido encontrar un vacío legal para exportar condensado.

Arabia Saudí quiere mantener los precios bajos para desincentivar la entrada de Estados Unidos en el conglomerado de exportadores[7]. No obstante, las razones para permitir la exportación no son sólo económicas, sino también geopolíticas. Por un lado, Rusia amenaza con renovar su programa expansionista, no sólo en Europa del Este sino en Asia Central, donde la presencia occidental se debilita a medida que se retiran los últimos destacamentos de Afganistán. No obstante, los Estados Unidos saben que no pueden intensificar las sanciones contra Putin todo lo que quisieran por las reticencias de la Unión Europea[8], dentro de la cual muchos países dependen del gas ruso para no morir de frío en invierno. La entrada de Estados Unidos en el mercado de petróleo reduciría los precios aún más, lo cual dañaría los ingresos rusos, y podría robarle cuota de mercado.

Por otro lado, no es casualidad que el cargamento anteriormente mencionado haya ido destinado a Corea del Sur. El comercio mundial se ha desviado en las últimas décadas desde la zona del Atlántico hacia la zona de Asia-Pacífico, donde China, el único actor que puede realmente ensombrecer la supremacía estadounidense, pugna por obtener un mayor control. Consecuentemente, el foco de la acción exterior del Gobierno estadounidense se ha trasladado a esta región[9], y el hecho de convertirse en el principal proveedor energético de países que se encuentran en un rápido crecimiento industrial potenciaría enormemente su influencia, potencialmente frenando las ansias expansionistas chinas. También es necesario tener en cuenta que, según la Agencia Internacional de Energía[10], China, India y Asia Pacífico van a concentrar la inmensa mayor parte de la demanda de energía en 2035.

El CCG es un aliado interesante para Estados Unidos, pero un aliado totalmente prescindible en el nuevo escenario que se perfila, y más si pasa a ser de proveedor a competidor en el mercado de hidrocarburos. Efectivamente, la mayoría de las exportaciones de petróleo y gas de la Península Arábiga se destinan a Asia, la misma zona que Estados Unidos quiere controlar. Es por ello que Arabia Saudí quiere ganar rápidamente cuota de mercado en estos destinos y comenzar a posicionarse dentro de la guerra de precios que se producirá. A la larga, las naciones del Golfo tendrán muy probablemente que posicionarse como proveedores de bajo coste para intentar contrarrestar la presencia estadounidense, o se verán obligados a ello, quieran o no, para que Estados Unidos les arrebate su cuota de mercado.

Vender a un precio bajo no es un problema para la nación americana, cuya economía está muchísimo más diversificada que la de sus competidores. Para el CCG resulta una amenaza mucho mayor dado que, como hemos visto, sus ingresos proceden de manera abrumadora de la explotación y exportación de hidrocarburos. Con todo, es probable que las naciones del Golfo puedan, con mayor o menor éxito, sobrellevar este cataclismo en sus cuentas. Todas ellas tienen un ahorro nacional superior al 30% desde 2005 (en Kuwait y Qatar, superior al 55%) y sólo Qatar y Bahréin están endeudadas, y no de forma grave. En función del momento en que se produzca la entrada de Estados Unidos en el panorama exportador de hidrocarburos quizá hayan podido avanzar lo suficiente en los programas de diversificación económica que todos están acometiendo como para poder esquivar el grueso del daño provocado por la mayor competencia. La economía del Consejo de Cooperación del Golfo se verá indudablemente resentida, pero no tiene por qué hundirse.

No obstante, y aquí es donde entra el gran interrogante que plantea la Península Arábiga, es posible que la factura en el ámbito social sea mucho más cara. La “Primavera Árabe” no pasó de largo en el Golfo, y aunque no se vieran las revueltas o enfrentamientos armados que han tenido y siguen teniendo lugar en Egipto, Libia o Siria, sí hubo en muchos países protestas lo suficientemente intensas como para forzar a los Gobiernos a hacer importantes concesiones sociales. En el caso de Bahréin, las manifestaciones llegaron a ser incluso reprimidas militarmente por la intervención saudí y emiratí. La forma en que las protestas fueron evitadas, junto con el cierre de blogs y páginas webs críticas y el encierro de los disidentes, fue invariablemente mediante el incremento del gasto social: mayores subsidios, mayores sueldos para los funcionarios, mayores prestaciones sociales en ámbitos como vivienda. En Arabia Saudí se aprobaron dos paquetes de ayuda por valor de 129.000 millones de dólares. En Omán, el sueldo mínimo de los funcionarios (cercanos al 90% de la población local empleada) se dobló. Desde entonces, el presupuesto de los Estados del Golfo han contemplado importantes partidas destinadas a servicios sociales: el presupuesto federal de los Emiratos Árabes Unidos destinaba cerca de un 30% a este aspecto en 2014. En Qatar, el Gobierno paga a sus ciudadanos las deudas contraídas con los bancos.

Es importante mencionar que en ningún caso se acometieron medidas estructurales serias, por lo que las protestas que hubo en el Golfo no fueron afrontadas con la satisfacción, siquiera parcial, de las demandas, sino simplemente sobornadas. Se puede argumentar que esta situación puede mantenerse siempre y cuando haya dinero suficiente para financiarla, pero ya se empiezan a notar los primeros síntomas de agotamiento fiscal: el poderoso Emirato de Abu Dhabi, que concentra el 60% del PIB de los Emiratos Árabes Unidos, está barajando reducir los subsidios al agua y la electricidad[11]; Omán también se plantea retirar, siquiera sea parcialmente, los subsidios al petróleo[12]. Desde hace un tiempo se está hablando de crear un IVA en el Golfo, y el FMI ha recomendado varias veces a las naciones del CCG que introduzcan un impuesto sobre la renta.

Mientras las cuentas sigan cuadrando, es improbable que el Golfo afronte problemas sociales serios. Pero el precio actual del barril de crudo está por debajo o peligrosamente cercano al punto de equilibrio fiscal actual, y lo más probable es que se rompa definitivamente cuando Estados Unidos comience a exportar petróleo. En ese momento, las naciones del Golfo se encontrarán ante una disyuntiva difícil: o bien reducen las prestaciones sociales, desatando con ello la indignación popular, o bien reducen los programas de diversificación económica, no pudiendo entonces distanciarse de un recurso, el petróleo, que cada vez les reportará menos beneficios. La apariencia de estabilidad política de que gozan estos regímenes en sólo eso, una apariencia: sistemáticamente figuran entre las naciones más represoras en todos los índices que miden el grado de democracia[13], y las desigualdades sociales son inmensas. Por ejemplo, Abu Dhabi y Dubái concentran el 90% del PIB de todos los EAU. Estamos hablando por tanto de naciones en las que se dan las condiciones para que existan revueltas serias si el poder económico del Estado mengua.

Junto a los elementos puramente socioeconómicos y en sinergia con ellos, habría otros factores que bien pueden prender la llama de la rebelión. El factor político podría implicar, bien un intento de apertura democrática (que por las referencias históricas del mundo árabe no han sido nunca bien recibidas), bien un intento de desplazar a los gobernantes. En países tan autoritarios las familias reales y los individuos cercanos a ellas prácticamente monopolizan el poder, y su debilitamiento como causa del descenso de los ingresos del petróleo bien podría dar alas a que hubiera luchas intestinas entre las familias reinantes o se intensificaran las ya existentes. Esto puede ser especialmente cierto en el caso de Omán, cuyo Sultán, que ha dirigido el país en los últimos 44 años, morirá casi con total probabilidad dentro los próximos cinco, sin haber nombrado un sucesor; o en Arabia Saudí, donde las corrientes más islamistas se encuentran en lucha más o menos disimulada con las pro-occidentales (que vería sus argumentos muy debilitados con la competencia estadounidense en el mercado energético). Por su parte, el factor religioso no puede desdeñarse en el contexto de guerra fría sectaria que vive el mundo musulmán: Bahréin es un país con una amplia mayoría de chiíes gobernada por una monarquía suní; Kuwait también posee una importante población chií, cercana a las influencias iraquíes e iraníes, e incluso Arabia Saudí, la nación más rigorista en su aplicación del Islam suní, es el hogar de amplias comunidades chiíes… que, para más inri, se concentran en la zona oriental, donde también se sitúan los mayores pozos petrolíferos del país.

Un clima de tensión interno podría asimismo favorecer la intervención externa. Si Irán no queda debilitado en la misma medida[14], bien podría aprovechar la ocasión para favorecer las revueltas de los chiíes árabes en los países anteriormente mencionados. Igualmente, otros estados que han resultado perjudicados por la actuación del CCG en la “Primavera Árabe” podrían buscar resolver viejas rencillas, como podría ser el caso de Egipto y Qatar o Iraq[15] y Arabia Saudí. Incluso el propio Estados Unidos podría buscar desestabilizar la región si la competencia por los mercados de Asia-Pacífico y la India se vuelve encarnizada.

En conclusión, el Consejo de Cooperación del Golfo dispone de cada vez menos tiempo para asentar sus bases socioeconómicas antes de que la prácticamente inevitable entrada de Estados Unidos en el grupo de países exportadores de petróleo se produzca. Pensar que las naciones del Golfo puedan acabar como Libia o Siria es ahora mismo surrealista, pero, si no toman las medidas oportunas y las toman con rapidez, un escenario así no quedaría en absoluto fuera del ámbito de lo posible.

Francisco Rivas

 

[1] Según datos del 17 de noviembre.

[2] El caso más destacado es el de Libia, que a pesar de la situación de tensión en el país ha incrementado su producción en un 85% en el último mes, situándose en 435.000 barriles diarios: http://ycharts.com/indicators/libya_crude_oil_production

[3] Los hidrocarburos suponen entre el 80 y el 90% de los ingresos estatales de las economías del CCG.

[4] http://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/paises/navegacion-principal/el-pais/informacion-economica-y-comercial/estructura-de-la-oferta/index.html?idPais=SA

[5] Que según el FMI es de 86,1$/ barril en 2014 y 90,7$/ barril en 2015.

[6] http://www.brookings.edu/research/reports/2014/09/09-8-facts-about-us-crude-oil-production; http://www.cfr.org/oil/case-allowing-us-crude-oil-exports/p31005

[7] http://www.wallstreetdaily.com/2014/11/07/u-s-saudi-arabia-oil/

[8] http://www.reuters.com/article/2014/11/16/us-ukraine-crisis-germany-gabriel-idUSKCN0J00RH20141116

[9] Obama ha realizado 19 visitas presidenciales a Asia-Pacífico y Australia desde que fuera nombrado Presidente en 2009. Sólo ha realizado 7 visitas a Oriente Próximo.

[10] http://www.worldenergyoutlook.org/media/weowebsite/factsheets/WEO2013_Factsheets.pdf

[11] http://uk.reuters.com/article/2014/11/05/uk-imf-emirates-subsidies-idUKKBN0IP0W920141105

[12] http://www.reuters.com/article/2014/10/25/us-oman-subsidies-reform-idUSKCN0IE0IC20141025

[13] El “Democracy Index” del Economist Intelligence Unit situaba a todas las naciones del CCG en el campo de los países autoritarios en 2012. De los 167 estados analizados, Kuwait ocupaba el puesto 119 en el ránking, Omán el 135, Qatar el 138, los Emiratos Árabes Unidos el 149, Bahréin el 150 y Arabia Saudí el 163. El 167 (último) era Corea del Norte.

[14] Los hidrocarburos representan un 50-60% de los ingresos del país persa, en contraposición con el 80-90% que representa para las naciones del Golfo.

[15] Iraq tiene reservas de petróleo estimadas en 150.000 millones de barriles. Sólo Arabia Saudí dispone de más: Kuwait tiene 104.000 millones de barriles, Qatar 97.000 millones, y los Emiratos Árabes Unidos apenas 25.000 millones. Según la Agencia Internacional de la Energía, Iraq será el país con mayor crecimiento sostenido en la producción de hidrocarburos en el futuro, seguido a cierta distancia por Brasil.





¿Estamos ante el fin de Abu Bakr? (09.11.2014)

9 11 2014

Fuente: www.arabnews.com

En las últimas horas, varios medios han informado de ataques aéreos contra líderes destacados del ISIS, entre los cuales podría encontrarse Abu Bakr Al-Baghdadi, el líder del sanguinario grupo terrorista. En este artículo intentaremos evaluar hasta qué punto la noticia es veraz y, caso de que lo fuera, en qué medida afectaría a las operaciones del grupo en la guerra que libran en Iraq y Siria.

La información que rodea el acontecimiento es, cuanto menos, confusa. Al-Arabiya[1] habla de un ataque aéreo llevado a cabo por Estados Unidos en una casa de Qaim, un pueblo de la provincia de Anbar en la frontera entre Iraq y Siria, en la que se encontraban reunidos varios líderes militares del ISIS, entre ellos Abu Bakr Al-Baghdadi, quien estaría gravemente herido, así como el comandante del ISIS en la provincia de Anbar y su asistente, quienes habrían muerto. Por su parte, Reuters[2] habla también de un bombardeo ejecutado contra líderes del ISIS, pero en Mosul, no en Qaim, y contra un convoy de vehículos, no una vivienda. Según Reuters, el mando estadounidense afirma creer que en el convoy viajaban varios caudillos terroristas, pero no pueden confirmar si Abu Bakr se encontraba entre ellos.

Dejando a un lado la credibilidad de uno y otro medio[3], ambas noticias parecen posibles. Qaim se encuentra en la ruta principal entre Iraq y Siria, y la más segura para el ISIS desde la toma de Zumar y Rabia por parte de los peshmerga iraquíes, ambos situados en la frontera entre Iraq y Siria en la provincia de Nínive[4]. Qaim y Albu Kamal, las dos poblaciones entre la frontera iraquí y siria respectivamente, enlazan Anbar, el principal escenario bélico para el ISIS en Iraq, y Raqqa, la capital de su “califato”. Recientemente se han producido bombardeos por parte de la Fuerza Aérea Iraquí en Qaim, que destruyó con convoy de vehículos militares que entraba desde Siria el 7 de noviembre y mató a 21 terroristas. El segundo bombardeo estadounidense al que alude Al-Arabiya podría estar relacionado con esta operación. Por otra parte, Mosul es la ciudad más segura para el ISIS en Iraq[5] y el lugar emblemático desde el que se proclamó el “califato”, habló por primera vez Abu Bakr tras su “ascensión a la dignidad califal” y se consumó el genocidio de los cristianos el 17 de julio. Por ello, parece un lugar apropiado para una reunión de oficiales de alto nivel, sobre todo si se tiene en cuenta que recientemente el ISIS ha estado fortificando la ciudad y realizando desfiles y demostraciones de ejercicios militares.

En todo caso, hasta el momento no hay ningún dato que permita afirmar de forma concluyente que Abu Bakr Al-Baghdadi se encontraba en Mosul o en Qaim, y menos que se encuentre herido. No es la primera vez que circulan rumores en la web, recogidos por medios poco serios, sobre la muerte de Abu Bakr. El hecho de que, en esta ocasión, medios más responsables se hayan hecho eco de la posible noticia, de que no haya fotos al respecto y de que la historia sea más elaborada puede indicar que efectivamente ha habido líderes militares del ISIS alcanzados por los bombardeos, si bien será difícil saber si Abu Bakr se encontraba entre ellos.

Incluso aunque así fuera, lo más probable es que el ISIS hiciera todo lo posible por ocultar su eventual muerte. Algunos analistas creen que la muerte de Abu Bakr no afectaría gravemente las capacidades del grupo[6], pero esta perspectiva es poco probable. Quienes argumentan en tal sentido sostienen que la muerte de Bin Laden no ha terminado con Al-Qaeda, pero es cierto que sus actividades desde que el saudí fuera ejecutado en 2011 se han restringido enormemente hasta el punto en que, precisamente, ha quedado desplazado del “liderazgo” del terrorismo islámico internacional por Abu Bakr. Éste tomó la decisión de autoproclamarse califa y, al hacerlo, dio un giro retórico en base al cual el mundo islámico debía decidir entre estar junto a él o contra él. Es posible que a nivel operativo esta proclamación no haya alterado mucho el funcionamiento de los terroristas, pero quizá la parte más importante de la guerra que libra el ISIS contra la Humanidad es la dialéctica. Los terroristas que en todas partes del mundo se unen, siquiera sea retóricamente, a su causa, juran servir al “califato” y al propio Abu Bakr. En definitiva, el líder terrorista se ha convertido a sí mismo en un elemento nuclear del combate ideológico, y por tanto su desaparición no será en modo alguno intrascendente.

¿Podría entonces la eventual muerte de Abu Bakr reforzar el discurso ideológico del grupo terrorista, al presentarlo como un mártir? Esto también es improbable. El ISIS ha hecho un uso muy inteligente de los medios de comunicación y las redes sociales, creando en torno al grupo una mitología atractiva para jóvenes musulmanes desencantados y a un paso de la radicalización. Pero esta mitología no se ha centrado tanto en el martirio y la opresión como en el triunfo y la invulnerabilidad del grupo. La inmensa mayoría de terroristas que han pasado a reforzar las filas del ISIS lo han hecho convencidos de que el fin de la tiranía contra el Islam (signifique eso lo que signifique) ha terminado y ellos son los llamados a restaurar la gloria del califato[7]. Este mito de la invulnerabilidad es en realidad un arma de doble filo, en tanto que obliga a los terroristas a no fracasar o, al menos, a no hacerlo de forma muy evidente. Esta es la razón por la que siguen reforzando su presencia en Kobani, llevando incluso a miembros de la “policía” desde Raqqa, a pesar de haber perdido ya más de seiscientos hombres en combate desde que comenzara la ofensiva, y de emitir un vídeo falso usando a un corresponsal occidental capturado en el que intenta mostrar que Kobani está bajo su control. Desde luego, el ISIS podría intentar revertir su mensaje y transformar su invulnerabilidad en la épica del martirio, pero un cambio tan drástico en la propaganda probablemente confundiría a su audiencia más de lo que la convencería.

Es razonable sostener que la eventual muerte de Abu Bakr produciría una debacle entre las filas del ISIS. Quizá no hasta el punto de ver deserciones masivas o una ruptura total de sus operaciones militares, pero sí resultaría en una mayor desmoralización que, a la larga, llevaría precisamente a eso. Es más, el hecho de que varios líderes militares hayan muerto en bombardeos estadounidenses, incluso aunque Abu Bakr no se encuentre entre ellos, ya puede causar ese efecto. Militarmente el ISIS ha destacado por la gran coordinación con que se realizan sus ataques. Si la línea de mando se rompiera o se dificultaran sus comunicaciones por el riesgo de ser destruidos, es probable que esta coordinación se rompa también, lo que disminuiría el nivel de intensidad de sus ataques o de sus operaciones defensivas.

Habrá que esperar para saber si Abu Bakr ha muerto realmente, o se encuentra herido, o no ha sido objetivo de los ataques. En cualquier caso, el hecho de que el liderazgo del ISIS se encuentre bajo presión es ya una buena noticia y un indicador de que los esfuerzos de la coalición están dando sus frutos.

GIN Revista

 

[1] http://english.alarabiya.net/en/News/middle-east/2014/11/08/Reports-ISIS-leader-critically-wounded-in-air-strike.html

[2] http://www.reuters.com/article/2014/11/08/us-mideast-crisis-iraq-idUSKBN0IS0EJ20141108

[3] Al-Arabiya es un medio propiedad al 100% de Middle East Broadcasting Corporation LLC, empresa que a su vez está controlada por Waleed Al-Ibrahim, hermanastro del Rey Fahd de Arabia Saudí. Tanto Al-Arabiya como al Jazeera, controlada al 100% por la familia real qatarí, han sido acusados, con bastante fundamento, de difundir noticias falsas que han contribuido al incremento de las tensiones en los acontecimientos de la “Primavera Árabe”.

[4] Según Le Monde, uno de los motivos del ataque del ISIS contra Kobani es precisamente abrir una ruta entre Mosul y Alepo.

[5] Aunque se empiezan a ver casos de resistencia local, como la ejecución del jeque de una mezquita ligado al ISIS por parte de un grupo de resistencia llamado “Movimiento de Oficiales Libres” el 3 de noviembre, el asesinato de un miembro del ISIS el 4 de noviembre o el secuestro y/o ejecución de cinco terroristas hace un mes, entre ellos un líder militar.

[6] http://www.newrepublic.com/article/119368/isis-leader-abu-bakr-al-baghdadi-killing-him-wont-stop-isis

[7] Cuya visión, dicho sea de paso, está totalmente distorsionada. El Califato Omeya y sobre todo el abasí fueron grandes poderes en su tiempo, pero lo fueron en gran medida porque supieron integrar los conocimientos cristianos, zoroastristas y hebreos y ampliarlos. Como ejemplo, las matemáticas y la geometría de los griegos llegaron a Bagdad gracias a las traducciones de los cristianos, algunos de los cuales usaban el griego como lengua litúrgica. El historiador Christopher Dawson, en su obra “Los orígenes de Europa”, llega hasta el punto de afirmar que, durante momentos puntuales del califato abasí, los musulmanes con pretensiones intelectuales ocultaban sus convicciones religiosas.





Corea del Norte: desde dentro

30 10 2014

 

iu

 

 

Desde su formación como país en 1948, Corea del Norte pasa por albergar una de las sociedades más secretas del mundo, lo que no le ha impedido acaparar los titulares de los principales medios del mundo, en tonos muy peyorativos cuando se trata de medios occidentales.  País comunista con una población de cerca de 24,5 millones de personas.  Ahora bien, hemos de establecer las principales características de este Estado genuino antes de proceder a su análisis [1]:

  • La tasa de alfabetización es del 100%.
  • El arirang, estereotipo consistente en un espectáculo público que involucra a 100.000 bailarines y gimnastas.
  • 28 peinados aprobados por el Estado.
  • Kim Jong-Un es el jefe de estado más joven del mundo.
  • No está prohibido el consumo de marihuana.
  • PIB per cápita de 1.800 dólares.
  • Sólo el 2,83% de km de las carreteras están pavimentadas.
  • Menos del 20% de la tierra es cultivable.
  • Posee el 4º ejército más grande del mundo con 1,19 millones de personas en servicio.

Para una buena parte de medios de prensa y políticos del mundo occidental, la República Popular Democrática de Corea, o Corea del Norte, es parte del “eje del mal”, frase acuñada y repetida hasta el cansancio, desde 2002, por el entonces presidente estadunidense George W Bush. Pyongyang tiene el suficiente plutonio como para construir varias ojivas nucleares, pero se autoimpuso una moratoria en cuanto a las pruebas balísticas. Según los satélites estadounidenses y japoneses, Corea del Norte prepararía sin embargo nuevas pruebas de misiles Taepodong 2, capaces de alcanzar a los Estados Unidos. Si una prueba balística apareciera en los titulares de la prensa perjudicaría los mercados japoneses y surcoreanos, sin embargo no cambiaría el statu quo diplomático. Washington sigue deseando que Corea del Norte desmantele su programa nuclear, pero no tiene los medios militares para impedirlo. [2].

-¿Líder “ tocado”?:

Desde que accediese al poder en 2011, la ausencia de Jong-un, desde el 3 de septiembre de este año, alimenta todo tipo de rumores [*Nota del editor: ya ha aparecido en público, octubre 2014 ]. Desde que la televisión del régimen admitió la “incomodidad” del dirigente se habla de una posible enfermedad. Su ausencia en la recepción de la selección norcoreana a su regreso de los Juegos Asiáticos sorprendió; también lo hizo la sorpresiva visita de Hwang Pyong-so -su ‘número dos’- a Corea del Sur con motivo de la clausura de los Juegos en Incheon, en un viaje que resucitó de facto los lazos diplomáticos y prometía ser un paso hacia la reconciliación de las Coreas. “¿Se está cometiendo un golpe de Estado? Podría ser, pero no se sabrá hasta que alguien tome de facto el poder y comience a ejercerlo”, explicaba Bruce Bennett, analista de Rand Corporation, al Asia News Weekly. Finalmente el joven Kim ha reaparecido con muletas, algo bastante llamativo, teniendo en cuenta que la TV norcoreana mitifica la figura de su líder y conforme a la tradición mostrada desde antiguo siempre se ha querido obviar la figura de un líder “tocado”, y esto tiene repercusiones especialmente para su población, porque ya el resto del planeta sabíamos que es de carne y hueso, pero no su pueblo, quien ahora puede plantearse que pasará después de Kim[3].

-Política exterior basada en la mendicidad de aliados naturales:

Ante la pregunta de: ¿Cómo consigue recursos Corea del Norte para evitar el colapso?, respondemos que es el Parlamento ruso (entre otros estados e instituciones) quien ratificó el pasado viernes, 10 de octubre un acuerdo para regular la deuda de Corea del Norte que se remonta a la época soviética, escribe Kommersant. De los 11.000 millones de dólares adeudados, 10.000 millones serán condonados y los mil millones restantes se pagarán durante los próximos 20 años para ser reinvertidos en proyectos de energía, sanidad y educación en el territorio norcoreano, lo que permitirá convertir a Pyongyang en un cliente de Gazprom y los Ferrocarriles Rusos, indica el diario. El acuerdo ratificado es fruto de casi 20 años de negociaciones, puesto que Corea del Norte insistía en la quita del 100% de la deuda. El 10% que no se condonará deberá devolverse mediante el ingreso de cuotas semestrales a una cuenta del ruso Vneshecomonbank abierta en el Banco de Comercio Exterior norcoreano. Sin embargo, esos fondos tampoco regresarán a las arcas del Estado ruso y se destinarán para “proyectos conjuntos en materia de sanidad, energía y educación en territorio norcoreano”, explicó el viceministro de Finanzas, Serguéi Storchak, citado por Kommersant. Sin duda todo responde a intereses geoestratégicos, pues no es tanto el beneficio económico lo que Rusia o China (y compañía) esperan obtener con este tipo de concesiones, sino más bien evitar que en un hipotético futuro puedan llegar los aliados (occidente) y establecer en Corea las bases de la OTAN, por tanto el bloque del Este hace suyo en este caso aquel dicho de: “más vale malo conocido que bueno por conocer”. El principal objetivo del acuerdo es lograr que el país comunista sea cliente de proyectos internacionales de compañías públicas rusas [4].

-La postura china en la cuestión coreana:

El hecho de que China haya sido aliado natural de Corea del Norte, no obsta a que últimamente la tendencia en cuanto a sus relaciones haya ido en declive, pues documentos filtrados muestran la frustración de China con su aliado comunista. Especulan que Pekín aceptaría una futura península coreana unificada bajo el mandato de Corea del Sur. Documentos diplomáticos filtrados muestran la frustración de China con su aliado comunista de Corea del Norte y especulan que Pekín aceptaría una futura península coreana unificada bajo el mandato de Corea del Sur, de acuerdo con documentos publicados por el portal dedicado a la obtención de papeles secretos WikiLeaks.

Las comunicaciones indican la gran importancia que diplomáticos estadounidenses y surcoreanos depositan sobre la posición de China en la supervivencia del aislado y empobrecido régimen de Pyongyang. La publicación de los documentos ocurre luego de nuevas tensiones en la región, después de que Corea del Norte lanzara un bombardeo de artillería contra una isla surcoreana en el que fallecieron cuatro personas. Pyongyang también advirtió que los ejercicios navales conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur han empujado a la península “al borde de la guerra”. China “estaría cómoda con una Corea reunificada controlada por Seúl y con el soporte de Estados Unidos en una ‘alianza benéfica” mientras Corea no sea hostil con China”, según el entonces vice ministro de Exteriores, Chun Yung-woo. En el cable filtrado, Chun predice que el gobierno de Pyongyang duraría no más de tres años luego de la muerte del enfermo líder Kim Jong Il, quien está buscando transferir el poder a su hijo Kim Jong Un, un veinteañero novato en la política [5].

-Corea del Norte ha publicado recientemente un informe de la situación de los DDHH en su país, sin embargo, ¿coincide con el punto de vista de la ONU?:

En su evaluación de la situación de los derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea la comisión [6] fundamenta sus conclusiones en un nivel de certeza jurídica basada en “motivos razonables”. Concluye que hay motivos razonables para establecer que se ha producido un incidente o una línea de conducta cuando tiene la certeza de que ha obtenido un conjunto de datos fidedignos y compatibles con otro material y sobre cuya base una persona razonable y diligente tendría razones para creer que se ha producido ese incidente o esa línea de conducta. El Estado maneja una maquinaria de adoctrinamiento total, que desde la infancia propaga el culto de la personalidad oficial y fabrica una obediencia absoluta al Líder Supremo (Suryong), con la exclusión efectiva de cualquier pensamiento independiente de la ideología oficial y de la propaganda del Estado. La República Popular Democrática de Corea utiliza también la propaganda para incitar el odio nacionalista hacia los enemigos oficiales del Estado, es decir, el Japón, los Estados Unidos de América y la República de Corea, y sus ciudadanos. Los ciudadanos son castigados por cualquier actividad “antiestatal” o cualquier expresión de desacuerdo. Son recompensados cuando denuncian a otros ciudadanos sospechosos de cometer tales “crímenes”. Se niega a los ciudadanos el derecho a disponer de acceso a la información de fuentes independientes; los medios controlados por el Estado son la única fuente permitida de información en la República Popular Democrática de Corea. El acceso a la televisión y a la radiodifusión, así como a Internet, está severamente limitado, y el contenido de todos los medios está sometido a una rígida censura y debe ajustarse a las directrices publicadas por el Partido de los Trabajadores de Corea. Las llamadas telefónicas están controladas y en su mayoría se limitan a conexiones internas de los ciudadanos. Se castiga a los ciudadanos que ven y oyen cadenas extranjeras, en particular películas extranjeras y telenovelas. Por último el aspecto religioso está fuertemente perseguido ya que el Estado considera que la difusión del cristianismo es una amenaza particularmente grave puesto que cuestiona ideológicamente el culto oficial de la personalidad y proporciona una plataforma de interacción y organización política y social fuera de los límites del Estado.

Jesús Daniel Bernadic Sánchez

 

Fuentes consultadas

[1] http://actualidad.rt.com/themes/view/141951-rt-corea-norte-noticias-pais-hermetico

http://actualidad.rt.com/actualidad/view/141350-fotos-rt-corea-norte

[2] http://www.voltairenet.org/article141656.html

[3] http://www.elmundo.es/internacional/2014/10/11/5437e8c7e2704e484e8b458b.html

http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/10/141013_ultnot_reaparece_kim_corea

[4] http://sp.ria.ru/revista_de_prensa/20140421/159821603.html

[5] http://www.lavoz.com.ar/noticias/mundo/wikileaks-revela-plan-sobre-corea-del-norte

[6] http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/CoIDPRK/Pages/ReportoftheCommissionofInquiryDPRK.aspx








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